Comercio y hostelería buscan la normalidad

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Chiclana se va adaptando a la nueva normalidad consciente de la necesidad de cumplir con las normas sanitarias a la hora de realizar sus actividades cotidianas

El comercio y la hostelería de Chiclana han arrancado la fase 2 del Plan de Desescalada con ganas de alcanzar la normalidad en su actividad.

Así, y por lo que se refiere al comercio, la flexibilidad de las nuevas condiciones en el tamaño de los locales a la hora de atender al público ha provocado que se haya observado una mayor presencia de clientes, acostumbrado ya al cumplimiento de las normas de seguridad e higiene.

Una presencia de público que, sin llegar a ser como antes de la crisis sanitaria, va progresivamente aumentando, tal y como sucedió durante la fase 1 de la desescalada donde el número de clientes en acercarse a los establecimientos fue incrementándose progresivamente con el pasar de los días.

En este sentido, Esther Castro, empleada de “Colchonería Koala“, destaca que “desde que hemos entrado en fase dos podemos atender tanto a las personas que vienen con cita previa como a aquellas que pasan por la puerta y deciden entrar. Siempre eso sí guardando las normas de aforo que en nuestro caso son de dos personas porque somos ahora dos empleados”.

Por su parte, Manuel Mota, de “Fontanería Ormota“, recalca que “estos días están viniendo más gente interesada sobre todo en temas del cuidado de las piscinas o en piezas para reparar un termo u otros elementos domésticos y hemos tenido que poner en marcha un sistema de coger turno y marcar en el suelo unas líneas de advertencia para que se respeten las distancias y mantener el aforo en una proporción correcta”.

Y es que la preocupación por cumplir con las normas de seguridad e higiene es una de las prioridades de los comerciantes chiclaneros que en su gran mayoría han abierto sus puertas y son conscientes de la necesidad de garantizar la salud de los propios empleados y de los clientes, a fin de que sientan seguros y puedan volver a comprar en los comercios locales de manera prioritaria.

Geles hidroalcohólicos, mascarillas, limpieza y desinfección de los productos que se prueban por parte del público y el mantenimiento de las distancias de seguridad y respeto por el aforo de los distintos locales son cuestiones que chiclaneros y comerciantes van asumiendo con más o menos normalidad porque como recalca Esther Castro, “todos vamos a tener que acostumbranos a cumplir y respetar las normas de las autoridades sanitarias si queremos salir adelante de una manera segura de ahora en adelante”.

POCO A POCO

La hostelería se toma el regreso a la actividad con calma y precaución. “La verdad es que hemos abierto con ganas de recuperar la actividad porque lo necesitamos, pero el público es todavía reacio a entrar en los bares”. Así lo asegura Jesús Aragón, responsable del bar “Punta Europa“, añadiendo que “esperemos que poquito a poco se vayan animando”.

Y es que, a diferencia del comecio, “solamente un 30 por ciento de los bares y restaurantes de la ciudad han abierto sus puertas hasta el momento, ya que las limitaciones de aforo y la imposibilidad de servir en las barras hace que sólo los establecimientos con terrazas amplias puedan aprovecharse de la posibilidad de abrir de nuevo”, según indican fuentes de la Asociación Chiclanera de Hostelería, para quienes esta situación “podría cambiar a partir de 1 de junio, coincidiendo también con la apertura de las playas para el baño, algo que siempre atrae a más gente a la zona de la costa”.

Los que han abierto sus puertas recalcan la necesidad de “hacer de los establecimientos de hostelería lugares seguros para nuestros clientes”, tal y como señala Fernando Rus, de “Casa Adolfo“, quien recuerda que “la hostelería siempre ha tenido unos protocolos de seguridad e higiene muy completos y sólo es cuestión de saber adaptarnos a las nuevas normas”.

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