Los Mareantes de San Telmo y la devoción a San Pedro (II)

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Los pescadores de nuestro pueblo promovieron la devoción a San Telmo

En el año 1732, los franciscanos del Convento de Puerto Real, solicitaron al Duque de Medina Sidonia permiso para poner en Chiclana un hospicio que atendiera la educación de los niños de las familias que vivían en los barrios que se habían creado cercanos al río. En la misma fecha, los cofrades de las Angustias de San Telmo, comenzaron la construcción de una nueva ermita.

Enterados los agustinos de lo que pretendían los franciscanos, acudieron al Duque de Medina Sidonia y al Obispo de Cádiz Fray Tomás del Valle para instalar en la ermita de San Telmo, algunos frailes que atendieran a los fieles y dieran gramática a los niños evitando la llegada de los franciscanos.

En 1732 se inició la construcción de la nueva ermita dedicada a San Telmo

Accedió el Obispo bajo las siguientes premisas:
Siendo ermita la Iglesia del Sr. S. Telmo desde su primera fundación que gobernaban los marineros de la Cofradía de las Angustias, la pidió el Cardenal Molina al Istmo. D. Fray Tomás del Valle el año de 1735 la que le dio con escritura, que hicieron los Curas y Vicario, para que en ella, hubiera dos religiosos, que todos los días festivos habían de explicar un punto de doctrina, y en dicha escritura consta que, sin perjuicio de los derechos parroquiales, daban y cedían dicha ermita.

El día último de Mayo y último de Pascua del Espíritu Santo, a las cuatro de la tarde se colocó el Santísimo Sacramento que salió de la Parroquia procesionalmente, siendo Vicario D. Pedro de Aragón Cano, Curas; D. Juan de Mata Fajardo y D. Francisco Altubes, Provincial el Reverendo Padre Fray José Placido Bailes, Prior del Convento, Fray José Porrata, Suprior, Fray Bernardo de Montilla, Corregidor, D. Tomás de Sierra, cuyos sujetos fueron en dicha procesión con Clero Comunidad y Ayuntamiento y diversos particulares. La primera noche de dicha colocación, se quedó en dicha ermita un religioso lego llamado Fray Juan de San José, natural de esta Villa, y otro día fueron sacerdotes, el uno el Padre fray Juan Carrión, y el otro fray Sebastián Gallego.

En unos croquis del año 1751 aparece la planta de la iglesia de San Telmo

Lo dicho fue en Mayo de 1739.
En unos croquis del año 1751 existentes en el Archivo del Ducado de Medina Sidonia sobre el sitio de San Telmo, está dibujada la planta de la nueva iglesia, con las dimensiones actuales, excepto la parte del cancel y la torre actual. En el dibujo se ve la antigua torre, situada en el lado contrario de la puerta principal, reforzada con un entibo que hubo que hacerle por la inclinación que presentaba debido al terreno fangoso del lugar.
En el año 1770, se hizo un interesante inventario de la iglesia de San Telmo, que estaba sujeta a la Jurisdicción Ordinaria y firmado por los frailes asistentes de ella: fray Sebastián Gallego, fray José Pérez y el lego fray Juan de San José, siendo rubricado por D. José Martín de Guzmán, Canónigo Magistral de la Catedral de Cádiz y Visitador General.
Fue comprobado y rectificado el día 25 de mayo de 1776.

Debido a su extensión, solo se transcribe la relación de altares:
El primero el Altar Mayor donde está colocada la Virgen Santísima de las Angustias, delante de él una lámpara grande de plata y otra mediana de lo mismo al lado. En el colateral derecho, otro altar que es el Sagrario Bajo, y en él la imagen del Santísimo Cristo de la Humildad y Paciencia, con una lámpara mediana de plata.

En la misma nave, otro altar con la imagen de San Pedro con su lámpara de vidrio. Igualmente, otro altar y en él un cuadro de la Santísima Trinidad con su vidriera de cristales. Altar con la imagen de la Virgen del Carmen. Otro con la imagen de Santa Ana. Igualmente otro con una lámina de Nuestro Padre Jesús de la Caída.
En el colateral izquierdo, otro con la imagen del Señor San José, con su lámpara de vidrio. Igualmente en la misma nave otro altar con una lámina del Santísimo Cristo del Descendimiento. Y otro altar con la imagen de María Santísima de los Dolores, con su lámpara de metal. Igualmente otro con un cuadro de Santa Teresa de Jesús.

También fueron importantes algunas personas que formaron parte de la cofradía en distintas épocas. Así en el siglo XVII, fue el Alférez Juan de Arias, el principal impulsor de la hermandad del que se sabe estuvo cautivo varios años en la Berbería.

Gaditanos residentes en Chiclana contribuyeron a su esplendor

Durante el siglo XVIII, fueron muchos los vecinos de Cádiz hacendados en Chiclana los que contribuyeron a su esplendor. Entre ellos destacó el primer gobernador de las Islas Malvinas D. Felipe Ruiz Puente y García de la Yedra, que pidió ser enterrado debajo del pavimento del camarín del Santísimo Cristo de la Humildad, el día 29 de mayo de 1779.
En el primer tercio del siglo XIX, destacó D. Antonio Pizano (1756-1833), que fue su mayordomo. Durante su etapa, se sustituyó el antiguo altar del Señor de la Humildad por el actual Neoclásico, realizado con jaspe y mármol.

Pizano en esos años, ocupaba el cargo de consiliario en la Academia de Bellas Artes de Cádiz, presidida por su amigo Nicolás de la Cruz (Conde Maule), junto con el Arquitecto D. Torcuato Benjumeda y el escultor Cosme Velázquez, que era director.
Las intervenciones de Torcuato Benjumeda en Chiclana, fueron numerosas, entre ellas posiblemente esté el altar de la Humildad, rematado con dos ángeles lampareros de Cosme Velázquez, o de alguno de sus discípulos. Uno de ellos tiene escrito en la espalda “Año 1808”.

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