Nuevos inversores inician la ‘guerra de las gasolineras’

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04-05. DTamara Ariza / Chiclana

Llenar el depósito de un vehículo ha llegado a convertirse en un lujo. Los precios de la gasolina y el gasóleo suben casi a diario, propiciados por la falta de competencia y la alta concentración empresarial, ya que un reducido número de actores dominantes, como Repsol, Cepsa o BP, son los que marcan el ritmo del sector. Pero este escenario está cambiando gracias a la llegada de las gasolineras ‘Low Cost’. Se trata de estaciones de servicio denominadas ‘libres’ o ‘blancas’, que no ‘visten’ los colores y logotipos de las petroleras que todos reconocemos, sino que surgen de la iniciativa de un propietario que decide entrar en el negocio sin el respaldo de un gran operador. De esta manera, tanto el empresario como el consumidor, se benefician económicamente, siendo éste el principal argumento para explicar la proliferación de este tipo de gasolineras en todo el territorio nacional. Varios son los factores que influyen en las facilidades de las que disponen hoy los empresarios que deciden montar una estación de servicio. Uno de ellos fue la liberalización de los suelos para la instalación de gasolineras, una ley aprobada en Consejo de Ministros en febrero de 2013 por la cual se permite que casi cualquier parcela industrial o terciaria sea apta para albergar esta actividad.

Hasta entonces, las estaciones de servicio sólo podían instalarse en solares reservados para tal fin en el planeamiento urbanístico del municipio, lo que disparaba por las nubes el precio del terreno. Esta medida también propició que se eliminara la obligación de mantener una distancia mínima de 500 metros entre una y otra estación de servicio. “En España hay casos de gasolineras ubicadas pared con pared. Si las condiciones de la parcela lo permiten y cuentan con todos los permisos, es completamente legal” asegura Ángel Zamorano, presidente de la Asociación Provincial de Estaciones de Servicio de Cádiz, quien considera que este nuevo escenario supone una competencia “desleal” hacia las gasolineras tradicionales.

Zamorano explica que, al amparo de estas nuevas medidas, han nacido empresas especializadas en el montaje de lo que se conoce como “estaciones de servicio llave en mano”, mediante el sistema del franquiciado, con suculentas rebajas en los trámites para su apertura así como en los gastos sociales que conlleva, hasta el punto de que la puesta en marcha de una gasolinera tradicional acarrea un coste que puede llegar a alcanzar los dos millones de euros, mientras que la apertura de una ‘low cost’ puede salir al franquiciado por unos 200.000 euros. La diferencia es considerable. A ello hay que sumarle que, para el consumidor, la rebaja del precio del carburante puede llegar a los 15 céntimos por litro. Las cifras hablan por sí solas, de ahí que nuevos inversores, confiados en la anunciada recuperación económica, salgan en busca de terrenos de uso terciario para instalar un negocio que, a priori, puede ser muy rentable.

Como ejemplo, números que maneja la empresa Gasexpress, hablan de una rentabilidad que oscila entre el 40% y el 80%, dependiendo del enclave y las previsiones de venta. Esto significa que las más concurridas se pueden llegar a amortizar en menos de un año. Sin embargo, desde la Asociación Provincial de Estaciones de Servicio de Cádiz, su presidente alerta de los riesgos que este tipo de gasolineras conllevan para el usuario y, también, para los puestos de trabajo. Aseguran no estar en contra de este tipo de establecimientos, “puesto que el mercado libre así lo permite y todo el mundo tiene derecho a ganarse la vida”, pero exigen a la administración competente, en este caso la Junta de Andalucía, que vele por el cumplimiento del Real Decreto de 2004 por el cual cada estación de servicio debe contar, al menos, con una persona en sus instalaciones en turno de día.

Además esta persona deberá estar cualificada para atender cualquier tipo de incidencia que ocurra en el perímetro del establecimiento. Zamorano advierte de que la mayoría de las gasolineras ‘low cost’ no cuentan con personal en sus instalaciones, con lo que el usuario se encuentra sólo a la hora de afrontar cualquier duda o incidente que pudiera ocurrir, “tal es el caso de que se origine un incendio, un fallo en el surtidor, un derrame de carburante o simplemente el hecho de no poder poner ni siquiera una hoja de reclamaciones porque no existen”asevera el presidente. Cabe destacar que la asociación de empresarios de estaciones de servicio de Cádiz también ha trasladado su preocupación a los principalessindicatos ya que “el hecho de prescindir de personal cualificado para estos establecimientos, pone en peligro alrededor de 10.000 puestos de trabajo en toda Andalucía”.

Zamorano asegura que, aunque el producto original es el mismo para las gasolineras tradicionales y para las ‘low cost’, hay ciertos aditivos que mejoran los carburantes que suministran las principales empresas. “Esto no significa que el carburante de las ‘low cost’ sea de mala calidad, porque todos se lo compran a la Compañía Logística de Hidrocarburos CLH, pero las gasolinas y gasóleos de las grandes empresas favorecen que el motor sufra menos y dure más, por eso es más caro, porque estás pagando una mejor calidad”.

 

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