El Museo recuerda de diversas maneras el aniversario de la Batalla de Chiclana
Texto: Jesús Romero
Aunque el mes de marzo refiere también otros acontecimientos, otras batallas -muy otras- aún en curso, suele arrancar entre nosotros con referencias varias a la Batalla de Chiclana. El Museo arrima a esta lucha, de una forma u otra, también su hombro. Y lo hace de diversas maneras.
En primer lugar, claro está, con un espacio en la Exposición Permanente que desde el primer momento -desde el primer bosquejo del proyecto museológico-, se le reservó. Este espacio expositivo fue, desde que abrió el Museo sus puertas al público, uno de los más elaborados ya desde el comienzo pues se nutrió, en gran medida, del trabajo realizado previamente por José Antonio Ureba con motivo del Bicentenario de la Batalla y del que, con anterioridad, habían llevado a cabo Miguel Aragón Fontela y Pedro Quiñones. Es uno de los espacios que, desde el principio contó con un notable número de piezas.
Pero en un Museo joven, como es el caso, los espacios nacen especialmente abiertos a nuevas adquisiciones, de modo que ni siquiera la Exposición Permanente -la que de manera exclusiva versa sobre la Historia de Chiclana- ha de considerarse, por permanente, estática. Así, el Museo ha ido sumando piezas a este espacio a lo largo de sus todavía escasos años de vida.
La Exposición Permanente dedica un espacio a recordar este hecho histórico
Algunas de las adquisiciones realizadas para este espacio, son: un ejemplar de la medalla conmemorativa del primer centenario de la batalla, lo que permite mostrar al público, dado que ya poseíamos otro ejemplar, el reverso también de esta medalla; los moldes o matrices de la misma que, tras largo rastreo, hemos reunido aquí procedentes de distintos anticuarios o coleccionistas. (estas piezas, por razones obvias, son piezas únicas, exclusivas del Museo de Chiclana).

Junto a estas adquisiciones, el espacio dedicado a la Batalla de Chiclana en el Museo ha acogido otras piezas en concepto de donación: un original del Diploma que otorgaba el permiso a particulares para el uso de la medalla de la Batalla de Chiclana, donado por Manuel Montes Mira en 2022, y, del mismo donante también, una reproducción facsimilar del antiguo boceto/proyecto para el monumento a los Héroes de la Batalla de Chiclana, obra que nunca llegó a materializarse.
Nuevas piezas se han incorporado a las ya existentes sobre la Batalla de Chiclana
También hemos ampliado la presencia de la Batalla en la Exposición en el Museo, reubicando la obra pictórica -anteriormente situada en un despacho del Ayuntamiento- “Batalla de Chiclana” de Adolfo Valderas.
Por último, balas/proyectiles de artillería halladas recientemente se han añadido a piezas semejantes ya existentes en el espacio dedicado a la batalla que venimos refiriendo.
Pero aparte la presencia constante en este espacio, desde hace unos años, el Museo de Chiclana viene reservando un espacio -¡y un tiempo!- del programa expositivo “La pieza invitada” a la Batalla de Chiclana. Así, cada año, en las inmediaciones del 5 de marzo y bajo el título general “España: el sueño imposible de Napoleón” -que fue a su vez el título de la primera entrega- , propone aproximaciones monográficas a la Batalla en su contexto histórico, y lo hace de la mano de José Luis Aragón Panés, cronista de la ciudad. Este año, en su cuarta entrega, la muestra recibe el título “Gran bretaña, aliada de España contra la Francia napoleónica”, y nos llega tras las muestras “Francisco de Goya y Lucientes, cronista del devenir de una nación” y “El rey que no pudio reinar: José Napoleón Primero” en 2023 y 2024 respectivamente.
Otras exposiciones que vinculaban lo cultural y lo militar, como “Las armas y las letras” (2017) y “La vida militar en la Antigua Roma” (2018), tuvieron lugar en el Museo durante el mes de marzo al hilo de los actos conmemorativos de la Batalla de Chiclana.

