El Museo conmemorará también el 150 aniversario del título de Ciudad a Chiclana
Texto: Jesús Romero
Pendiente -como solemos- a efemérides diversas de carácter histórico o cultural a la hora de diseñar el programa expositivo anual, habíamos tenido presente algún asunto que otro a tener en cuenta para este año que ahora arranca. Luego, lo de siempre: recordar otras fechas concretas pero más estables en nuestra programación tales como el Día del Libro, el del Nacimiento de García Gutiérrez, y otras constantes así.
En esta línea teníamos en mente -y aún los tenemos- varios temas que mejor hubiéramos de abordar este año que otro: Averroes -de quien posee el Museo de la Ciudad un busto realizado por el escultor chiclanero José Antonio Barberá- con motivo del noveno centenario de su nacimiento; Manuel de Falla, al hilo del ciento cincuenta aniversario de su nacimiento; san Francisco de Asís, a los ochocientos años de su nacimiento también. ¡Y el centenario de Marilyn Monroe! Aunque conmemoramos hace unos años su muerte, la verdad es que somos más de celebrar acontecimientos más felices. Los nacimientos, por ejemplo.
Y cuando lo teníamos todo más o menos pensado, parió la abuela. Afortunadamente, menos mal. ¡El ciento cincuenta aniversario de nuestra ciudad!
¿Ciento cincuenta años? ¿Sólo? ¿Pero no celebramos hace nada, antes de ayer como quien dice, el Séptimo Centenario? El séptimo, sí, que a la primera de cambio se nos quedó pequeño apenas salió a flote el medievo musulmán -sabido pero poco constatado arqueológicamente- y, ¡oh sorpresa inesperada!, un pasado fenicio que empujó hacia atrás muchos más siglos la Historia de nuestra localidad.

¿De nuestra localidad? ¿De Chiclana?
Bueno… no exactamente así, pero más o menos. Porque luego pasa -con estas aproximaciones más o menos rigurosas- lo que pasa, que viene ciertos visitantes prevenidos -por el hallazgo de nuestro pasado fenicio- de la antigüedad de nuestra Historia y se sorprenden de ver aquí, en nuestro territorio y en la sala 1 de la Exposición permanente -dedicada a nuestro entorno natural (el dónde del cuándo) y a la Prehistoria-, huellas de asentamientos del Paleolítico o del Neolítico.
¿O sea? ¿Que ya existía Chiclana entonces?
Bueno, bueno, a ver: no exactamente Chiclana, no. ¡Qué lío!
No definir bien qué significan los términos que, a veces, equívocamente usamos da lugar ciertos malentendidos, planteando problemas de lenguaje que aparentan otra naturaleza. Así, cuanto más información, más confusión. Iremos hablando de estas cosas.
Entretanto, hacer constar que Chiclana existía desde antes -véase al respecto el libro de nuestro cronista “De villa a ciudad”- de que se le concediera, apelando a ciertas razones, el título de ciudad. Esta concesión -que supone todo un reconocimiento- es lo que celebramos -¡y celebraremos también en el Museo!- en Chiclana este año.
Hacerle hueco -o varios (la ocasión obliga y, además, lo merece)- a esta conmemoración es lo que nos ha llevado a replantear la programación de Exposiciones Temporales para 2026, razón por la cual no la hemos presentado aún. En breve. Y feliz año. Si nos lo proponemos… y nos dejan.

