La exposición «Otras estampas navideñas» estará abierta al público hasta el 4 de enero
Artículo: Jesús Romero
Con intención de llegar a muchos nació más o menos, y paradójicamente, el grabado. Paradójicamente, digo, porque hoy parece cosa a gustar por minorías hasta volverse prácticamente residual su presencia -cuando no, por su ausencia, completamente invisible- en la mayor parte de los espacios expositivos. Con una plancha, que no deja de ser herramienta -manufacturada, artísticamente manufacturada, pero herramienta al cabo-, se podía obtener numerosas estampas prácticamente idénticas y todas igualmente originales. Esto posibilitó que un público notablemente más amplio de lo acostumbrado pudiera acceder a la posesión de obra original.
Esta nueva muestra presenta una treintena de grabados navideños
Sin embargo, desde que accedemos de otras maneras a la imagen, el grabado -que ha tenido, por ello y porque sí, que reinventarse una y otra vez- ha sido relegado a un segundo plano, sobre todo el grabado -en lo que a la estampación artística se refiere- que tuvo como fin la difusión las obras -mayormente pintura- de los grandes maestros.
En esta conciencia, el Museo de Chiclana asumió hace años un compromiso con el grabado, siendo uno de los escasos espacios expositivos de nuestro entorno que, de una manera constante, expone grabados en sus salas. Y arrancó su compromiso -hoy, realidad afianzada- en 2015 con una muestra titulada “Original y múltiple. El arte aproximado”, una aproximación esta que se quiso decir en su más amplio sentido.
Este año, en nuestra línea de alternar el grabado clásico con el más actual, dimos lugar en verano a la Exposición “Reencuentro”, de Przemyslaw Tyszkiewicz y Juan Candón, y ahora, cercanas ya las fechas navideñas, volvemos sobre el grabado clásico con “Otras estampas navideñas. La Navidad en el grabado”. Temática -la de la navidad en la estampa- que ya ocupó nuestro espacio hace unos años cuando expusimos una muestra de aquellas tarjetas, a las que dimos en llamar christmas, que se usaban -y se usan, aunque mucho cada vez menos por razones varias y obvias- para felicitar estas fiestas. Las postales navideñas fueron durante muchos años el vehículo por el que muchos hogares humildes accedían, en cuidadas reproducciones con frecuencia, a obras de arte que pueblan las mejores pinacotecas.
Las piezas, de diferentes autores, van desde el siglo XVII al XX
Algo de ello tiene esta nueva Exposición Temporal, pues una buena parte de las obras ahora expuestas -treinta grabados originales en total que van del siglo XVII al XX- traducen (aguafuerte, talla dulce, litografía, etc.) a lenguaje de la estampa conocidas obras de artistas señeros tales como Ghirlandaio , Perugino, Juan de Juanes, Bernardino Luini, Rafael Sanzio, Andrea del Sarto, Guercino, Veázquez, Murillo, Carlo Dolci o Carlo Maratti, entre otros. Entre los traductores, algunos grabadores también de primera de los que destacamos, entre los nuestros, la excelencia de algunos como Blas Ametter -que en el siglo XVIII participó en algunas de las mejores empresas artísticas que, vinculadas al grabado, se llevaron a cabo en el horizonte de la Ilustración- o la exquisita belleza de línea limpia de grabadores como Pi y Margall. Entre los extranjeros, nombres tan relevante -y hay más- como los de Petrus Aquila, Brunetti o Massard.
Los grabados sirvieron para difundir las obras de grandes maestros
Y todo ello para referirnos, de manera bien secuenciada, esas escenas que ilustran los días que se avecinan o estos de Adviento ahora mismo: la Anunciación del arcángel Gabriel a María, la visitación de ésta a su prima Isabel, el nacimiento de Jesús, la adoración de los pastores, la de los reyes magos o la presentación del niño en el templo. Aparte, y con total intención, hemos dejado la matanza de los Santos Inocentes, asunto que hemos querido resolver con una imagen palpitante, de ahora mismo y en el mismo lugar de entonces. Una escena de Gaza localizada en nuestro ordenador y estampada en nuestra impresora. Otra manera de ser la estampa.

