domingo, marzo 15, 2026
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El vino Rouge Royal en la Exposición Universal de Burdeos

La Exposición Universal de Burdeos de 1895 sirvió de presentación de este vino del marqués de Bertemati

Hace solo unos días se ha conmemorado el 130º aniversario de la inauguración de la Exposición Universal de Burdeos de 1895, denominada también «exposición filomática», pues estaba organizada por la Societé Philomatique de la ciudad, fundada en 1808; una sociedad científica y de estudios disciplinarios amante de las ciencias. Se trataba de una exposición de productos de agricultura, industria y artes industriales. Era internacional para todos los productos y, universal, para los vinos, licores, espirituosos, sidras y bebidas fermentadas.

En ella se presentó por primera vez un vino excepcional del marqués de Bertemati, aprovechando la buena coyuntura de una producción de 1400 hectólitros de mosto por año en su Colonia Vitícola de Campano: el tinto «Rouge Royal». Así, el 24 febrero, envió la preinscripción al comité organizador de la muestra desde su finca de recreo, «El Giraldino», de Jerez de la Frontera. En aquella primera experiencia expositora, ese vino, criado en las bodegas de Jerez, iba a conseguir un éxito sin precedentes: un diploma y medalla de oro que revalidaría cinco años más tarde en la Exposición de Paris con una nueva medalla del mismo metal. Fueron los momentos más prósperos, más afortunados de la colonia, entonces en plena producción y con el mejor mosto salido de aquellas primeras cepas de rastra o «cola de caballo» que innovaron el viñedo de la provincia de Cádiz y, sobre todo, las viñas de Chiclana.

La inauguración oficial estaba prevista para el primero de mayo, pero se pospuso diez días más tarde. Hubo ciertos imponderables que la prensa reprobó. Para acallar las críticas, se abrieron de forma interina los pabellones de los pueblos de Annamita y Africano, instalados en el llamado hemiciclo de Quinconces, por cuyo frente corrían las aguas del río Garona. En el interior, los periodistas invitados por los directores de la exposición «tomaron asiento alrededor de una mesa en la cual se hallaba servido un lunch» en el mismo teatro donde los africanos y annamitas actuarían con diferentes danzas y bailes al son de sus músicas. Lo dos pueblos representados en sus respectivos pabellones sorprendió a los invitados augurando que «constituirían uno de los mayores atractivos de la exposición». Finalmente, el sábado 11 de mayo, quedó inaugurada la muestra por los ministros de Comercio y Justicia, Mrs. Labon y Traieux. Al día siguiente llegó el presidente del Consejo de Ministros francés, Mr. Ribot pronunciando un «notable discurso político». Así comenzaba un certamen con grandes expectativas.

«El Diario catalán» en el mes de julio, bajo el epígrafe «Nuestros vinos, la Exposición de Burdeos», se hacía eco de las muestras de interés que el público español sentía por la exposición. Y resaltaba la buena acogida que habían recibido los delegados españoles oficiales de los distintos comités de cada sesión: «En la sesión de vinos extranjeros, España ocupa el primer puesto, sobresaliendo la colectividad de Jerez, organizada por el Sr. D. Rafael García del Salto, que, por su importancia y el lujo de sus instalaciones, constituye uno de los grupos que más llaman la atención en el «Palais de la Gironde», inmenso y magnífico edificio en cuya planta baja se encuentra la Exposición vinícola».

Era muy evidente que Francia, a pesar que aún estaba recuperándose de la plaga de la filoxera, había organizado una excelente exposición en el asunto vitivinícola. Proseguía el diario catalán diciendo: «De dicho grupo, según la “Feuille Vinícole de la Gironde” (Hoja Vinícola de la región de Gironde), las instalaciones que más llaman la atención son las del señor marqués de Bertemati, marqués de Mira [Misa]», duque de Almodóvar del Río, D. Rafael García del Salto, Sánchez Romate Hermanos y la de los señores R. A. Valdespino, de Jerez, que, según la propia frase de tan autorizada publicación, “forma un conjunto verdaderamente artístico” (…). De cuanto se precede, se desprende el éxito de España, y principalmente Jerez, obtiene en la Exposición de Burdeos, éxito transcendental que es de esperar impulse cada vez más a nuestro comercio y a nuestra industria».

Habría que esperar, sin embargo, a las decisiones del jurado para conocer los galardones obtenidos por nuestros vinos. Meses después, cuando públicamente se supo el resultado, la alegría en las delegaciones españolas fue extraordinaria: era un triunfo para la vitivinicultura de España. La exposición cerró sus puertas el 17 de noviembre de 1895, pero antes, varios periódicos nacionales adelantaron el Gran premio: «La acreditada marca de los herederos del marqués del Riscal ha obtenido en la Exposición Universal de Burdeos diploma de honor, la más alta recompensa concedida á los vinos tintos españoles». Finalmente, el acta del palmarés quedaba de la siguiente manera: dos diplomas de honor, siete medallas de oro, 11 medalla de plata, 20 medalla de bronce y 17 menciones honoríficas, además de otros primeo menores.

En total 115 premios para los vinos comunes y licores patrios.

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