La Semana Santa ocupa un lugar destacado tanto en la Exposición Permanente como en las muestras temporales del Museo de Chiclana
No son lo mismo, aunque se tienda con frecuencia a identificarlos, la Nación y el Estado. Basta echar un vistazo para advertir de inmediato que no son lo mismo y que hay naciones pluriestales así como estados plurinacionales.
En alguna que otra ocasión, hemos dicho aquí que el Estado, sin más, resulta pegamento escaso y de poco fiar para mantener, por sí, la cohesión social. Por eso, muchos estudiosos del tema -sociólogos, politólogos, etc.- que han vuelto una y otra vez sobre el asunto han encontrado ese pegamento por otro lado.
carteles originales o un paso en miniatura son algunas de las piezas presentes
El Estado puede cambiar a golpe de decreto como quien dice. La cultura, cocida a fuego lento cuando lo es, que sustenta -no sólo ella- las naciones se toma su tiempo. Y los estados pueden pasar, de la noche a la mañana, de confesionales a laicos y trabajar incluso en pro del cambio. Pero la cultura…
Ya avisó Durkheim de papel decisivo que juega la religión en lo que a la cohesión social se refiere. Y así era. Pero… ¿lo sigue jugando? Más aún -dado lo indiscutible de su afirmación en otras latitudes pese al globalismo-, ¿sigue desempeñando ese papel en Occidente del Norte? Salvador Pániker -otra espiritualidad- señaló, a este respecto, que el devenir de la Historia ha puesto de manifiesto que, declinante la religiosidad en la cultura, la cohesión social puede fundarse sobre otros supuestos culturales en tiempos que el define, incluso, como postfilosóficos. Pero la Historia es como es y, si bien las nuevas páginas se escriben con otra caligrafía y otro fondo, las páginas escritas -aparte lecturas- escritas están.
Lo digo por dos razones. Y habría más.
También se muestra la partitura original de la marcha “Dolores Nazarena”
Por un lado, porque no hace mucho, una visitante esporádica del museo se sorprendió de ver obras plásticas no religiosas en una de nuestras salas de exposiciones temporales. Se trataba de una exposición de arte contemporáneo y la contemporaneidad es, en Occidente del Norte, como es. Y las artes así la reflejan. Pero la última vez que estuvo en el Museo, le tocó el Románico y el Gótico. Y el medievo, en Occidente del Norte es también mayormente como es. Le hubiera pasado lo mismo, salvando las distancias insalvables, de haber visitado en el Museo del Prado o en el Bellas Artes de Sevilla las salas dedicadas al Románico y al Gótico. Si recorre el resto de las salas, en un lugar u otro, se percatará de inmediato en el progresivo descenso del número de obras de carácter religioso.
Y lo digo, por otro lado, porque habíamos justificar, al hilo de las fechas que se aproximan, la presencia de la Semana Santa en el Museo, ya sea de manera temporal -a través de la Pieza Invitada como en otras ocasiones o a través de alguna exposición temporal que se asome, o nos asome, al tema (no toca este año ni tocó el pasado tampoco)-, ya de manera permanente. Porque la Semana Santa ocupa un lugar en la Exposición Permanente, y lo hace porque ocupa también un lugar en nuestra Historia local, en nuestro patrimonio histórico-artístico -lo tangible y lo intangible- y, en general, en nuestra cultura popular. También -parte de ésta- en nuestras fiestas tradicionales, fiestas que ocupan el último tramo del recorrido de la exposición Permanente del Museo.
Entre las piezas que ilustran, dentro de este espacio expositivo reservado a las fiestas tradicionales de Chiclana, el rincón dedicado a la Semana Santa, hallamos, aparte carteles originales anunciadores de la misma, un paso chiclanero en miniatura -elaborado por José Manuel Vela- o la partitura original manuscrita de la marcha procesional “Dolores Nazarena” del maestro Manuel Forero.
Y luego, dinamismo esencial de la realidad aquí, el tiempo dirá.

