El ayuntamiento y los vecinos afectados advierten de la necesidad de buscar soluciones y evitar los riesgos
Muchos chiclaneros guardan aún en su memoria aquel 19 de octubre de 1965, cuando, a las 11:30 horas, el río Iro se desbordó a causa de la intensa lluvia que caía en Medina Sidonia. Una posibilidad que sigue latente como se puso de relieve en las inundaciones que tuvieron lugar en 1996 o 2010.
Un recuerdo que la catástrofe provocada por la DANA en la comunidad valenciana, ha provocado que se vuelva a reclamar la construcción de la presa contra avenidas, una infraestructura prometida en numerosas ocasiones y que, sin embargo, 59 años después de la «riada» sigue sin ser una realidad, a pesar de que un estudio realizado por la Diputación Provincial de Cádiz señala a Chiclana de la Frontera como una de las ciudades con mayor riesgo de inundabilidad. Algo confirmado por el informe de inundabilidad emitido por la administración autonómica que incluía la necesidad de ejecutar dos presas contra avenidas, una en el propio río y otra en el arroyo de la Cueva.

Sin embargo, la realidad ha hecho que el alcalde de Chiclana, José María haya vuelto a reclamar a la administración andaluza que “tome medidas, porque es una competencia de la Junta y no podemos dejar que llegue el día en el que el río se desborde. Hay que tomar medidas al respecto”, recalcando que una de esas medidas es la construcción de una nueva presa, y pidiendo a la administración regional inversión contra la inundabilidad de la cuenca del río Iro en Chiclana y contra la inundabilidad de la cuenca del Carrajolilla.
Sin embargo, y tras un encuentro en Sevilla entre el regidor chiclanero y la directora general de Recursos Hídricos de la Junta de Andalucía, Susana Benavides, y parte de su equipo técnico para analizar las posibles acciones a desarrollar para evitar episodios de inundabilidad, la propuesta de la administración autonómica se limita a la puesta en funcionamiento de un sistema de alerta contra inundaciones en la cuenca del río Iro que estará activado en 2025 y que permitiría a la ciudadanía estar «avisada en el caso de fuertes lluvias y posibles inundaciones en el casco urbano de Chiclana». Un avance que, no obstante, no parece suficiente para garantizar la seguridad de los ciudadanos y evitar nuevas inundaciones en la ciudad.

