Esta tradicional bodega chiclanera ha sido distinguida con el premio +Mérito 2023 que concede El Periódico de Chiclana y 8 Chiclana en la modalidad Empresa
Primitivo Collantes será el encargado de recoger el próximo 12 de diciembre el premio +Mérito en la modalidad Empresa concedido por el jurado a Bodega Primitivo Collantes. Un galardón que, asegura, «tanto yo como los miembros de mi familia, vamos a recibir con mucho orgullo, satisfacción y alegría y que creo que viene a premiar una trayectoria y una manera propia de hacer las cosas».
Ustedes son una bodega artesanal que, además, completa todo el círculo de la producción, desde la viña a la venta online. ¿Por qué es importante este control de todo el proceso?
Por garantizar la autenticidad del producto. El que compra una botella de Primitivo Collantes sabe que está adquiriendo Chiclana porque desde la recolección hasta la creación de los vinos todo se hace en nuestra ciudad. Creo que una bodega debe tener viñas. Nosotros tenemos en Chiclana 40 hectáreas propias de viñedos y otras siete para poner. Nuestra uva y nuestro mosto son de Chiclana. La fermentación se hace aquí, al igual que la crianza, o el envasado y el etiquetado. Es decir, es de verdad un producto cien por cien de Chiclana.
«Apostamos por Chiclana aumentando la extensión de nuestros viñedos»
En el escudo del apellido Collantes se encuentra la frase “Veritas Vincit”, ¿qué significa?
Significa “la verdad vence” en latín y es un emblema que nos define como empresa, como una manera de hacer las cosas. Cuando alguien abre una botella de nuestra bodega sabe que lo hay dentro es de verdad Chiclana. Que ese vino, sea cual sea está elaborado a partir de nuestras propias uvas. Nosotros apostamos por Chiclana y en unos seis años esperamos contar con unas 50 hectáreas de viñedos. Plantamos para poder producir más antes que adquirir un producto ajeno a nosotros y que no podemos controlar. Eso es algo que no todos pueden decir.
¿Qué ha supuesto para los vinos locales la inclusión de Chiclana en la Zona de Crianza del Consejo Regulador?
Es algo que nos aporta peso, visibilidad, importancia y respeto.
Desde hace varios años, los vinos de Chiclana son reconocidos internacionalmente con diferentes premios. ¿Los chiclaneros son conscientes de la calidad de los vinos locales?
No. Nuestros vinos se venden en toda Andalucía, en Madrid, Galicia, Cataluña, Japón, en Estados Unidos, en Australia y en Europa. Eso nos dice que no es una cuestión de calidad sino, quizás, de mentalidad. Vendemos a mayor escala fuera de nuestra ciudad y esos es difícil de entender, al menos para mí. No sabemos bien lo que tenemos y por eso no lo valoramos adecuadamente.
«Los vinos de Chiclana están en las cartas de los restaurantes más prestigiosos»
¿Qué se puede hacer para mejorar la proyección de los vinos de Chiclana?
Creo que hace falta más formación y más información. El vino, aunque a algunos les cueste entenderlo, es algo que puede ayudar a convertir cualquier plato que estemos consumiendo en una experiencia positiva o negativa. Para ello también es necesario ser capaces de explicarle al consumidor qué es lo que está bebiendo. Tenemos unos vinos altamente gastronómicos, como se puede comprobar viendo las cartas de restaurantes con estrellas Michelin, y debemos potenciarlos. Tenemos un producto que merece la pena conocer.
Junto a vinos clásicos como el fino Arroyuelo o el amontillado Fossi, su catálogo incluyes productos nuevos como Matalián o Socaire. ¿Es necesario para una bodega adaptarse al gusto de los consumidores?
El consumo de los vinos tradicionales ha descendido. Fundamentalmente porque no forman parte del paladar de la gente joven que se ha criado con otras bebidas, con otros sabores. Para ellos es por lo que nacen otros tipos de vinos. Estamos en un sector que evoluciona porque nada es eterno y tenemos que ser capaces de adaptarnos.
¿Qué diferencia tiene el vino de Chiclana con el de otras zonas del Marco de Jerez?
Jerez es la zona más interior y Chiclana la más exterior, la más expuesta al mar. Eso afecta al periodo de maduración de las uvas y hace también que sean vinos más amables al paladar, más frescos y salinos.

Una bodega cien por cien familiar con más de un siglo de historia
Más de 100 años contempla la historia de la Bodega Primitivo Collantes que se remonta al siglo XIX, con la llegada de los hermanos Primitivo y Tomás Collantes a Chiclana, procedentes del Valle de Iguña, en Santander. A los pocos años adquirieron una pieza de bodega en la calle Ancha, nº51, que es en la actualidad su sede social.
Primitivo y Tomás Collantes iniciaron una tradición que ha ido pasando de generación en generación, manteniendo su esencia, basada en el control de todo el proceso de elaboración. La familia Collantes realiza todas las labores, desde la recogida de la vendimia hasta la obtención del mosto, la fermentación, el embotellado y la venta.
Entre sus vinos generosos destacan el fino Arroyuelo y el amontillado Fossi, con altas puntuaciones en los rankings internacionales Parker y Peñín, las listas más consultadas y prestigiosas para saber la calidad de un vino.

