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SANTA ANA. 250 AÑOS DE HISTORIA (1774-2024)

Este icónico espacio de culto y peregrinación cumple dos siglos y medio de existencia

Artículo: Jesús D. Romero Montalbán

Hoy jueves, 25 de julio, se cumplen 250 años de la inauguración y bendición de la capilla de Santa Ana, diseñada por el arquitecto Torcuato Cayón de la Vega. Igualmente, se bendijeron las imágenes de La Virgen Niña y la Señora Santa Ana, realizadas por el escultor Doménico Giscardi.

Desde entonces, la silueta de la ermita de Santa Ana, es uno de los símbolos más emblemáticos de Chiclana. Sin embargo, la devoción a Santa Ana en nuestra ciudad es anterior, según consta en varios documentos del siglo XVI.

La ermita de Santa Ana es uno de los símbolos destacados de Chiclana

En Chiclana, los datos que poseemos nos hablan del año 1551, que dicen, que la primitiva ermita se construyó en la ladera que baja desde el monte hacia la zona del Mayorazgo Alto, es decir, cerca del cruce entre el callejón de Santa Ana y la actual avenida del Mayorazgo, en tierras de propiedad ducal. La ermita, estuvo en uso hasta el día 7 de mayo del año 1771.

Sabemos que desde la construcción de la ermita y durante todo el siglo XVII, existió una hermandad de carácter asistencia dedicada a Santa Ana. Los datos más antiguos que tenemos de la hermandad, son del año 1580.

La imagen de Santa Ana y la Virgen Niña es obra del escultor Domingo Giscardi

El monte de propiedad ducal, era conocido como “Cerro de las Peñas”, constituyendo parte del sistema de vigilancia de las costas de Cádiz. Durante algunos siglos, existió la figura del torrero de Santa Ana.

Donde hoy está el altar de la actual capilla de Santa Ana, hubo anteriormente un molino de viento de los llamados “de pan comer” y que debió estar en funcionamiento no más de treinta años

En el año 1737, el duque de Medina Sidonia, autorizó al Consejo de Justicia y Regimiento de la villa, para que D. Antonio Isidro de Aguirre y Echenique, gobernador que fue del castillo de Santi-Petri, a la fabricación del mismo.

El coste de la obra ascendió a más de 120.000 reales de vellón

Durante el XVIII, concurrió un tiempo de esplendor para nuestra entonces villa, motivado por una serie de circunstancias favorables para el comercio en Cádiz, dejando su huella en Chiclana, donde comerciantes procedentes de la capital, construyeron hermosas casas. Algunas de ellas cercanas a las laderas del monte de Santa Ana, con sus huertos y jardines, constituían un hermoso paisaje, tal como lo han descrito poetas y escritores.
Fueron los señores D. Francisco y D. José Manjón y Díaz Noriega, naturales de la localidad de Barro, perteneciente al principado de Asturias, residentes en Cádiz y hacendados en Chiclana, los que, en sus paseos por el monte y laderas de Santa Ana, viendo el estado ruinoso de la primitiva ermita, decidieron emprender la tarea de construir una nueva capilla, e incluso una nueva imagen de la Virgen y su madre.

Decidieron situar el nuevo edificio en lo más alto del monte, donde estaba el molino arruinado. Será don José quien dé los primeros pasos para conseguir el propósito deseado.
El día 4 de marzo de 1771, se dirigió a las autoridades civiles y al clero de la villa y al obispo de Cádiz. Una vez obtenido el visto bueno, informó del proyecto al duque de Medina Sidonia, que le concedió los terrenos que ocupaba el molino de viento, cuya extensión era de “2562 varas cúbicas”.

La primera misa en la Ermita se celebró en la mañana del 26 de julio de 1774

La posesión y entrega del terreno se efectuó el 16 de julio del año 1772 y el día 13 de octubre de dicho año, se empezaron los cimientos.

En el mes de julio del año 1774, se terminó toda la obra cuyo costo ascendió a más de 120.000 reales de vellón. El día 25 de julio, víspera de Santa Ana en la tarde se hizo la bendición de las imágenes, los ornamentos y de la iglesia, celebrándose la primera misa el día 26 por la mañana.

En dos ocasiones estuvo ocupado el cerro de Santa Ana por las tropas francesas: la primera desde el día 7 de febrero de 1810, hasta el 24 de agosto de 1812.
Lo primero que hizo el ejército invasor fue ocupar las zonas estratégicas y construir distintos fuertes, siendo el de Santa Ana el principal.

En la capilla de Santa Ana, el día 28 de octubre del año 1810, fueron enterrados los cadáveres del Comandante en Jefe de la artillería francesa, el general D. Alexandre Antoine Houreau Barón de Sénarmont, un coronel apellidado Degennes y el capitán Pinondelle, alcanzados por una bala de cañón cuando visitaban uno de los reductos y baterías colocados por las tropas francesas en las inmediaciones de Chiclana.

Tras la salida de las tropas francesas de la villa, la capilla quedó abandonada, sufriendo el expolio de la solería de mármol y la galería con arcos de cantería que la circundaban.
En el año 1857, el párroco de San Juan Bautista, D. Francisco de Paula Periñán, dispuso la reconstrucción de la ermita y la arcada, con la ayuda de loterías y rifas que vendía a las gentes del pueblo y de Cádiz que visitaban el monte, además de las limosnas que conseguía.

El día de Santa Ana del año 1859, se bendecía y se reinauguraba la capilla, con una arcada distinta a la original, realizada con columnas traídas de Medina Sidonia y arcos rebajados. “El maestro que dirigía los trabajos no calculó bien los puntos centrales y puso las columnas a su capricho dejando un solo arco al frente de cada ochava”. Los gastos ascendieron a más de 40.000 reales de vellón.

En la tarde del 24 de julio de 1859, fueron conducidas las imágenes de Santa Ana y la Virgen Niña a su capilla, que habían permanecido por espacio de 49 años en la iglesia de Jesús Nazareno.

Transcurrido poco más de un año, durante una tormenta el día 7 de diciembre de 1860, se vino repentinamente abajo toda la galería, los arcos y las columnas.
Dicha contrariedad no desanimó a D. Francisco de Paula y en febrero del año 1861, acometió nuevamente la empresa tras averiguar que, en las ochavas originales, había tres arcos: uno central mayor y dos pequeños a los lados.
En el mes de julio de dicho año, estaba la galería en pie, tal como hoy la vemos, después de haber gastado más de 12.780 reales.

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