El Museo de Chiclana sigue enriqueciendo sus fondos gracias a las donaciones recibidas
Textos: Jesús Romero
En el penúltimo artículo hicimos mención de la antepenúltima donación, pues ya sabíamos entonces que andaban otras en curso. De estas, que serían las penúltimas, hablaremos hoy. Porque justo en estos días supimos de otra que, con la inauguración, esta misma semana, de la Exposición “Homo Homini” sería, a esta fecha, la última. A sus catorce años y, en tanto el estirón ya anunciado no llega, el Museo de Chiclana, que está en edad de ello, no deja de crecer.
A veces, no siempre, estas donaciones han tenido de fondo o sustento una Exposición Temporal del Museo y han querido ser -y lo han sido- muestra de gratitud por parte de quienes han mostrado en las salas del Museo sus obras. No hay obligación alguna por parte del artista de dejar nada suyo aquí. Lo hace porque sí. Agradecido, ya digo. Y nosotros agradecemos este agradecimiento.
El Museo de la ciudad amplia continuamente sus fondos culturales
Dos Exposiciones Temporales de carácter artístico acompañaron, a lo largo del verano, a “Don Nadie. Retratos para la posteridad”. En una de ellas, tuvimos la enorme suerte de conocer y mostrar al público la originalísima -¡y sugerente!- obra del escultor gaditano Agustín Pérez, hondo y socarrón pensador de la condición humana, artista y pensador en papel maché -preciosa policromía- o en hormigón ligero. La otra exposición, de notable peso artístico también -más aún dada nuestra sostenida apuesta por la difusión del grabado-, reunió -tras un primer encuentro en Polonia- la obra de dos excelentes artistas en cuya trayectoria el grabado ha jugado un papel principal. La obra tan dispar de ambos artistas, dialogando cada cual en su propia lengua plástica, pone de manifiesto las ilimitadas posibilidades del grabado. Uno de estos grabadores, nuestro querido y admirado Juan Candón. El otro, el no menos admirable artista polaco Przemyslaw Tyszkiewicz. Maestros ambos.

Del paso de estos tres artistas mencionados queda huella -aparte la inmaterial que sin duda han dejado entre quienes visitaron sus respectivas muestras- en el Museo de Chiclana, huella tangible.
De la exposición “Reflujos”, de Agustín Pérez, permanece en el Museo su obra “Un trozo así de historias” (2023), obra en papel maché policromada sobre pan de oro y pan de plata y de inspiración fenicia que hace un un guiño al patrimonio histórico-cultural de Chiclana. En palabras del autor, estaríamos ante “una versión muy sui generis de de Astarté que delata el bagaje histórico de la villa de Chiclana convertida en la urbe de Chiclana de la Frontera”. A los pies de más o menos Artasté, nuestro Arquillo del Reloj, el Castillo de Sancti Petri o el propio edificio del Museo, huellas materiales, en fin, de nuestra Historia.
También se han quedado obras de Tyszkiewicz y Juan Candón
De “Reencuentros”, dos obras, una de cada. Por un lado, “Un sorbo salvaje de té primitivo” (2017), aguafuerte y aguatinta de Przemyslaw Tyszkiewicz, obra de impecable factura en la que subyace un indiscutible maestro del dibujo; por otro, “Remember Chiclana II” (2023) una vista -muy suya- de Chiclana del artista chiclanero Juan Candón que, en su búsqueda incesante, en su incansable investigación acerca del grabado, ha vuelto de nuevo a sorprendernos con unas composiciones volumétricas por completo inesperadas en una exposición de grabados donde el reciclaje de previas estampaciones nos ha resultado también novedoso.
Pero otras veces, no encuentra en la exposición motivo la donación, y surge porque sí, por la mera voluntad generosa de compartir con los demás. Tal es el caso de la jarrita y el cuenco de la original Fiesta de la Parpuja que nos ha donado Paco Montiel, quien, a petición del propio, nos ha regalado también unas rimas suyas que recuerdan, con precisión y encanto popular, la primera edición de dicha fiesta en los nombres de los artistas que que en ella intervinieron y sin olvidarse, por supuesto, de nuestro querido Juan Izquierdo, “Chiona”. Fue el 4 de agosto de 1973, nos recuerda.

