sábado, marzo 14, 2026
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La lluvia protagonista de refranes etnoclimáticos

El refranero español está cargado de dichos, sentencias y proverbios alusivos al tiempo atmosférico

En estas últimas semanas, la lluvia, un fenómeno meteorológico escaso en nuestra tierra, ha sido la gran protagonista de dimes y diretes a poco que hallamos entablado una conversación –aunque fuese intranscendente– con amigos y conocidos. Porque en las conversaciones sobre el clima hay opiniones muy diversas. No hay nada más que recordar el rico refranero español: «Nunca llueve a gusto de todos». Un refranero que está cargado de dichos, sentencias, proverbios y paremias, alusivos al tiempo atmosférico –los llamados refranes etnoclimáticos–, señal de nuestro recién pasado rural en España durante siglos. Así, aparecen breves textos, tanto del exceso de lluvias como las sequías que afectaban al campo y sus cosechas: «Cuando no llueve en febrero, no hay buen prado ni centeno», o aquel que decía: «Marzo cada gota quita un cuarto, y en abril cada gota da mil»

La cuestión de la lluvia nunca ha sido algo baladí. Ni antes en épocas pretéritas ni ahora. El ser humano, desde tiempos prehistóricos, se interesó por la meteorología observando y estudiando los fenómenos atmosféricos del cielo durante el ciclo anual de las estaciones. Existen evidencias científicas desde al menos hace más de 5000 años, de esa preocupación constante por el clima. Una muestra, es la investigación del catedrático de Arqueología y Prehistoria de la Universidad de Sevilla, José Luis Escacena, en unos grabados rupestres en Los Aulagares (Zalamea la Real, Huelva). Del petroglifo investigado. De ellos se deducen, que ya se hacía rogativas para invocar a los dioses la necesaria lluvia, en un periodo de extrema sequía; ritual que aún se sigue haciendo, como veremos más adelante, pues «Nunca llueve hasta que Dios no quiere».

Desde tiempos prehistóricos, el ser humano se interesó por la meteorología

Remontándonos a la antigua Grecia, Aristóteles (384-322 a.C.) escribió dos tratados basados en sus observaciones llamados «Problemata» y «Meteorológicos». En este último, sentó las bases para el estudio de la climatología nombrando efectos meteorológicos como la evaporización del agua y el ciclo hidrológico o los cuatro elementos: Tierra, agua, aire y fuego. Con anterioridad, en la misma cultura civilizatoria griega, Platón (427-347 a.C.), en uno de sus «Diálogos», refiriéndose a los refranes, decía que eran: «La filosofía más antigua y más loada y tenida por excelente en Creta y Lacedemonia [Esparta], que eran amigos de la brevedad”. Y Aristóteles añadió: «Son ciertas reliquias de la filosofía antigua popular de los refranes».

Hace apenas unos meses, y sobre todo en los áridos años de 2023 y 2024, fueron numerosas las rogativas a la virgen y a los santos para pedirles la tan ansiada lluvia. En nuestra ciudad salió en procesión extraordinaria de rogativas el Cristo de la Vera Cruz en 2021, 2022 y 2023. Se pedía para que llegara una lluvia benéfica, que no catastrófica, como la canalla que cayó en octubre del pasado año durante la dana en la comunidad valenciana; la que provocó inundaciones mortales; de ellas, de inundaciones, sabemos mucho aquí en Chiclana. Históricamente –entre devastadoras y menos grandes riadas– tenemos noticias de veinte inundaciones producidas durante el periodo de 1728 a 1996, aunque afortunadamente, nunca fueron tan graves sus consecuencias como en Valencia.

Desde el primero de marzo hasta hoy la lluvia ha estado presente 19 días

Después de dos años largos de sequía, –solo en el mes de marzo del pasado año fue algo más lluvioso que el resto– el clima ha traído este régimen de lluvias para el bien de los pantanos y del campo español. Lo predijo «El Tiempo» del Telediario y mi gato, aplicando el viejo refrán: «Cuando el gato mucho se lava, cerca está el agua». Desde el primero de marzo hasta hoy –escribo el día 23– ha llovido 19 días, y una parte de la población ya está harta de «tanta agua». ¡Ni que hubiese llovido el día de santa Bibiana!, pues como dice el refrán: «En lloviendo el día de santa Bibiana, llueve cuarenta días y una semana». Lo peor han sido las lluvias torrenciales como consecuencia de la erosión de la capa superficial, la deforestación y el comportamiento de la atmósfera motivado por el cambio climático. Las crecidas de los ríos han sido tremendas, causando no solo daños materiales, desbordamientos de cauces y carreteras, sino pérdidas irreparables de personas arrastradas por las corrientes.

Ninguno de nuestros ríos, el Iro y el Sancti Petri, han sufrido crecidas alarmantes

Sin embargo, en Chiclana, ninguno de nuestros ríos, el Iro y el Sancti Petri, han sufrido crecidas alarmantes. Tampoco en el centro histórico se han inundado las calles. El campo está empapado de agua, pero los sembrados verdecidos auguran una buena cosecha, muy al contrario de lo que sugiere el refrán: «Lluvias en marzo, hierbas en los sembrados». Sea como fuere, bienvenida, pues «Con las lluvias de mayo, crece el tallo».

Sí, ha llovido, porque «Cuando retozan los gatos, agua o viento al canto». Y eso es lo que hemos tenido en estas semanas: agua y viento. Pero como dice otro refrán: «No mal que por bien no venga». Así, podemos decir, cual campesino: «Cuando el invierno es lluvioso, el verano será abundoso».

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