sábado, marzo 14, 2026
spot_img
InicioCulturaENTRETANTO

ENTRETANTO

El Museo acoge hasta el próximo 22 de julio la exposición de fotografías de Rafael Frontado

Efemérides de carácter histórico o cultural ayudan a vertebrar la programación expositiva anual del Museo de Chiclana. Este año, para conmemorar el Bicentenario de la Fotografía, el Museo -que no ha prestado mucha atención a la misma- viene ofreciendo una serie de muestras donde la fotografía tiene un papel relevante, cuando no protagónico. Tras las exposiciones fotográficas “Gente daquí III” -dedicada en esta entrega al deporte en nuestra ciudad- y la bella y sugerente “Color.map”, de Inés Gontad, llega el turno de compartir con el público la obra de Rafael Frontado Gómez, una obra personal en el más exacto y profundo sentido del vocablo, ese que no subraya el individualismo del creador cuanto la dimensión relacional del mismo, una relación con lo otro, con los otros y con lo absolutamente otro, que lo lleva de la la reflexión acerca de su propia mismidad a las fronteras de la trascendencia, lugar de balbuces y vislumbres.

Casi una treintena de fotos de un trabajo procedimentalmente riguroso e impecable que, dada su identidad temática y unidad técnica, semeja una única obra -la exposición en sí, o sea: “Entretanto”-, unidad a la que contribuye su atmósfera envolvente que, sin duda, compacta la obvia diversidad que de inmediato salta a la vista de quien, seducido por el conjunto, se acerca a la intimidad propia cada pieza.

La muestra está compuesta por casi una treintena de fotografías

A esta intimidad invitan y casi fuerzan dos razones: por un lado, la intimidad misma -la del autor- de la que surgen; por otro, esas pequeñas dimensiones de las fotografías expuestas que te obligan a acercarte a ellas -de tú a tú , susurro de la proximidad- en hondo diálogo visual, y no sólo visual.

El trabajo fotográfico de Frontado es el de toda la vida hasta antes de ayer, o sea: la fotografía clásica de cámara, película, negativos, revelado, ampliadora, papel. Una fotografía que lleva su tiempo antes y durante. Un trabajo reflexivo -no sólo reflexión sobre la temática, que también, sino sobre la composición, sobre la luz,…-, y, en el caso de Rafael Frontado, hondamente reflexivo y literalmente reflexivo, pues supone no sólo un volver del autor al lugar -y, ya regresado, sobre el lugar-, sino una vuelta -muchas- sobre sí mismo, eso que en la antigüedad clásica era fuente de sabiduría.

Rafael Frontado recoge con su cámara distintos lugares de Chiclana

Esta obra que ahora se expone comenzó a forjarse en 2021 como parte de este proceso interno mismo del creador y de ello -y de él- hablan estas fotos que parecen decir -y dicen- de Chiclana. Una mirada honesta -hacia dentro, hacia fuera pero desde dentro-, y una honestidad técnica también que conviene no despreciar, pues es parte esencial de lo que, sin resultar visible para el profano, aquí se muestra.

En el centro de la sala se exponen los útiles propios del fotógrafo clásico

Para subrayar esta dimensión que nos habla -aparte el conocimiento- de la lentitud, de la paciencia, del oficio, en el centro de la sala se exponen los útiles propios del fotógrafo clásico -pruebas desechadas incluidas- para hacernos partícipes también del cuidadoso y entretenido trabajo detrás de estos resultados que, paradójicamente, no pocos insisten en decir “instantáneas”, vocablo con el que, sin afinar, se engloban realidades bien diversas.
Una reflexión, en palabras de Frontado, sobre “la soledad, la soledumbre y la solitud” a través lugares y momentos que, recogidos, devienen espejos. Espejos de la realidad que recogen, espejos de la realidad que somos el autor, o quien contempla. Nosotros.
Esta es la reflexión que Rafael Frontado compartirá con el público hasta el 22 de julio en esta nueva Exposición Temporal del Museo de Chiclana..

ARTÍCULOS RELACIONADOS

MÁS POPULAR

COMENTARIOS RECIENTES