ANTONIO BARBA
Catedrático de EU del Dto. de Medicina de la UCA
Constituyen, sin lugar a duda,los parientes pobres de nuestros frutos. Fama injusta e inmerecida, ya que por su sabor y valores nutritivos, superan con creces a muchas frutas de reconocida fama y consideración. Aunque no son habituales en nuestra mesa, sison muy utilizados enpreparados alimenticios comoyoghourt, mermeladas, zumos, repostería, etc., y son bajo estas formas donde su consumo está más difundido. Aportan muy pocas calorías yson constituyentes importantes de la dieta mediterránea.
Los que consideramos frutos del bosque, integran una variada familia de frutos cuya característica común es la de ser, en su mayoría, de pequeño tamaño, de sabor intenso, no se cultivan y por ello producción es absolutamente natural, carente de conservante. La familia es numerosa, pero destacaríamos entre otros, por su aceptación,a las frambuesas, arándanos, grosellas, mora, fresas silvestres, endrinas, madroños, etc. Desde el punto de vista nutricional, son frutos muy ricos en vitaminas A, B, C, E, K, así como fibra, Zn, betacarotenos, ácido fólico, etc.
Pero sin lugar a duda el valor más destacable de estos frutos y lo que los diferencian de los otros es su gran riqueza en flavonoides antocianinas, unos pigmentos que se encuentran en abundancia en estos frutos, que van del color rojo al azul o morado y que tienen la particularidad de ser potentes antioxidantes. Los procesos de oxidación, habituales en nuestro organismo, son llevados a cabo por los radicales libres que además de generarse continuamente son muy lesivos y pueden, potencialmente, ocasionar daño en muchas estructuras orgánicas. Son responsables de enfermedades tan importantes como el cáncer, la aterosclerosis y procesos como el envejecimiento. Los antioxidantes que aportamos con la dieta contrarrestan estos procesos y nos protegen del desarrollo de estas enfermedades. Circunstancias como el sedentarismo, la obesidad, hábitos tóxicos como el tabaquismo, la exposición excesiva al sol, el estrés continuado, y enfermedades como insuficiencia renal, la diabetes, el asma, etc, fomentan los procesos de oxidación al generar estos radicales.
La ingesta de alimentos ricos en antioxidantes ayuda a contrarrestarlosy por ello los frutos del bosque son indudablemente unos alimentos muy recomendables al mejorar la protección frente al cáncer, la, aterosclerosis y el envejecimiento.No son estas las únicas virtudes de los frutos del bosque casi todos tienen propiedades medicinales añadidas. Las frambuesas favorecen la salud del cabello, uñas y piel, muy adecuadas para las embarazadas por su riqueza en ácido fólico y vitamina B. Las moras son laxantes naturales, aunque también suele utilizarse para controlar las diarreas, reducen el colesterol así como también los triglicéridos. Los arándanos destacan por sus propiedades antibacteriana, por lo que los hacen muy útiles como coadyuvantes en la prevención de cistitis e infecciones urinarias y de próstatas. Por todo lo comentado, se hace necesario rescatar estos frutos del cajón del olvido e integrarlo dentro de nuestra dieta habitual.
Lo recomendado seria consumirlos con la misma frecuencia y asiduidad con que consumimos las otras frutas, sus efectos y ventajas las notaríamos a lo largo de los años, mejorando no solo nuestra salud, sino nuestro aspecto físico. Ya algunas de estas virtudes son reconocidas en nuestro refranero, entre los que destacamos uno que dice “tomar moras, la vejez demora”. Estamos convencidos, de que si el elixir de la eterna juventud existiera, los frutos del bosque estarían entre sus componentes.

