C.REYES/Chiclana
Marta Durán es una estudiante de periodismo que, movida por la solidaridad y su interés por dar a conocer la realidad a través de sus propios ojos, ha decidido desplazarse a Lesbos para aportar su granito de arena y ayudar a los refugiados. Y es que, como la joven señala, “periodismo y curiosidad deben ir de la mano”. Su idea es contar lo que allí sucede a través de un blog personal y, así, ligarlo a su futura profesión. “Es un drama lo que está pasando y es necesario que se sepa”.
Así, la estudiante, en calidad de voluntaria, partirá el próximo 11 de septiembre a la isla griega, donde vivirá una experiencia que, probablemente, le cambie su visión del mundo, aunque el primer paso para conseguirlo ya lo ha dado.
La chiclanera, junto a otros compañeros pertenecientes a la ONG Remar, trabajará en un centro de operaciones a media hora de los campos de refugiados de Moria y Kara Tepe, donde se encargará de preparar menús y del reparto de alimentos.
En Moria hay unas 850 personas, la mayoría procedentes de Birmania, Afganistán e Irak y le llaman ‘campo de detención’ pues, como informa, “parece una cárcel y en una casa pueden meter a 15 personas”. Sin embargo, en Kara Tepe, la situación está más controlada habiendo unas 300 personas, la mayoría sirios, aunque “siguen llegando constantemente”.
El drama de los refugiados no cesa y es que, como señala Durán, “debido al acuerdo turco comienzan las deportaciones. Se trata de las situaciones más dramáticas porque cuando los voluntarios los reciben, todos llegan muy contentos y eufóricos ya que están en suelo europeo pero, al darles la noticia, las esperanzas se pierden”. Además, hace hincapié en que las personas que tratan de venir a Europa son personas con recursos, ya que, debido a las mafias turcas, «les hacen pagar 1.200 euros por persona y 35 euros más por flotador para alcanzar la isla de Lesbos», la llamada ‘Puerta de Europa’. “También se cuestiona mucho el tema del yihadismo, ellos vienen huyendo de eso, son personas normales, médicos, profesores, estudiantes, otras sin estudios que quieren llegar a Europa y ser acogidos por un tiempo”.
La joven, movida por su deseo de ayudar dice que “muchas veces pensamos en hacer un viaje para recibir pero yo creo que el dar enriquece mucho, y entrar en un campo de refugiado para dar tiene que ser impactante”. No obstante, la futura periodista sabe que tiene que ser precavida y ya le han dado instrucciones sobre seguridad , como ir siempre acompañada y ser prudente con la vestimenta, ya que puede encontrarse con un choque de culturas.
La voluntaria se siente tranquila aunque, con el paso de los días, entiende que los nervios irán aumentando, sobre todo, cuando se encuentre allí y se vea rodeada de personas que vienen de la guerra. «Eso tiene que ser impactante”.


