La Semana de Pasión de Chiclana se envuelve en momentos de una extraordinaria belleza; momentos únicos, salpicados de mil y una emociones, de esas que provocan que el tiempo se pare y los sentimientos afloren.
Momentos casi imperceptibles, que se muestran cuando menos se espera, que traen recuerdos que hacen brotar lágrimas inesperadas.
[su_custom_gallery source=»media: 11261,11260,11259″ link=»lightbox» width=»200″ height=»200″ title=»never»]
Momentos, casi siempre, al abrigo de esos icónicos monumentos que elevan el perfil del casco histórico, que hacen brotar los mayores silencios, que justifican largas esperas y voluntarios sacrificios cofrades.
Momentos que, aunque están ahí, a la vista de todos, a veces solo son captados en toda su plenitud por quien, como el gran fotógrafo local Pedro Leal, los persigue con extraordinaria maestría desde hace años.

