El Museo de Chiclana expone el documento original del título de Ciudad
Texto: Jesús Romero
Pulchrum era el vocablo con que en la Antigua Roma se designaba lo bello. Lo hermoso era pulcro, término éste que nosotros, herederos -entre otros legados también recibidos- de aquella Roma, utilizamos por aquí -¿y por ahora, vista la reducción galopante de nuestro léxico en uso?- para hablar de lo limpio. De esta íntima relación entre lo bello y lo limpio sabía ya Manolo Escobar y hasta nos lo cantaba: con la cara lavá y recién peiná, niña de mis amores qué guapa estás. Y así, canta que te canta, nos alertaba contra el exceso de afeites de una belleza artificiosa entendida, quizá, como velo o máscara.
En esto pienso, a veces -y no necesariamente pocas-, cuando, paseando por aquí o por allá -que en todas partes cuecen habas-, observo el embellecimiento de la vía, o la pretensión, acertada o no, de dicho embellecimiento. Y siempre se habla de colocar cosas. ¿Y quitar? ¿No vendría bien, dado ciertos desaciertos hacer limpieza? ¿Entenderemos alguna vez que restar también suma?
Tras su exposición, será depositado en el Archivo Municipal de Chiclana
Y pensando en estas cosas, he caído en la cuenta de que en los últimos rincones del Museo aquí visitados o leídos hemos hablado mucho de las piezas nuevas que, compradas o donadas, nos han ido llegando. Pero hoy vamos a referirnos justo a lo contrario. Vamos a hablar de una pieza que, dentro de unos meses, dejaremos escapar. Y no lo hacemos por razones estéticas, no. Ni porque carezca en nuestras salas de sentido su presencia. Ni siquiera porque alguien desde lo alto -aunque por debajo de Dios- nos haya dado instrucciones. Motu proprio, vamos. Y estaba cantado que mejor este año. A finales. Como cierre del 150 Aniversario que venimos celebrando.
Hablamos del Título de Ciudad concedido a Chiclana, del documento original, que ha estado expuesto al público -y a los rayos ultravioleta- en el Museo durante estos años y que no por su falta de idoneidad respecto de los contenidos del Museo, sino en favor de su preservación, hemos decidido depositar en el Archivo Municipal de nuestra localidad.
Claro que lo quisiéramos aquí donde estaba, pero toca la responsabilidad. Por esto, nuestra aportación a esta efemérides, aparte diversas exposiciones temporales y actuaciones llevadas a cabo a lo largo 2026, no es sólo la entrega del Título original de Ciudad al Archivo, sino que va más allá.
El Museo ha procedido a la restauración del documento
Antes de su entrega, el Museo -que aparte mostrarlo, está comprometido con la conservación del patrimonio- ha procedido a la restauración del documento. Habiéndose optado, dado el delicado estado en que se encuentra, por una limpieza a fondo del mismo preservando su recorrido histórico. Entre otras razones, porque retirar lo adherido al soporte original podría causar un daño aún mayor. De ahí que permanezcan intactas roturas mal pegadas que no casan o un cartón adherido con alto nivel ácido hace muchísimo tiempo. Este documento se entregará en un estuche expresamente diseñado para él y para su conservación de cara a las generaciones venideras.
El estuche y el marco-caja que directamente contiene el documento se han elaborado con materiales libres de ácidos (como el papel con alta cota de algodón del paspartú o el cristal protector de Museo), y, además, incluye en su flanco derecho unas cápsulas con producto antixilófagos (bastante dañado ya el documento por severos ataques de éstos en el pasado) o con bolas de gel que habrán de regular la humedad. O sea, siguiendo los estándares de conservación preventiva.
El Museo está comprometido con la conservación del patrimonio
Por otra parte, esta actuación incluye la reproducción digital del documento tal está y la restauración digital en la que se salvan lagunas presentes en el original a causa de su mala conservación.
La impresión en papel de máxima calidad del Título sustituirá, en su condición facsimilar, a dicho original en el recorrido del Museo.
Aprovechando la ocasión, el Museo ha encargado la reproducción, también en papel de calidad, de cien facsímiles del documento restaurado en edición limitada y numerada a mano.
Ponerlo a punto y prescindir de él ha sido nuestra aportación mayor.

