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Chiclana, padrones y censos históricos hasta el siglo XVIII

El censo y el padrón son dos fuentes de información para la demografía, ciencia que estudia las poblaciones humanas

Texto: José Luis Aragón Panés

Algo poco conocido por la ciudadanía son los datos de los padrones y censos históricos. Ambos, en determinados periodos, han sido inexactos o mal recogidos, pero no por ello son importantes para conocer la evolución de nuestra ciudad. Actualmente, el padrón es un fiel registro administrativo del cambio de la población, en el que se anota el número de habitantes o vecinos de un municipio, por su residencia. Una vez al año se envían los datos actualizados al Instituto Nacional de Estadística, que elabora el censo. Censo y padrón son fuentes de información para la demografía, ciencia que estudia las poblaciones humanas. Está fundamentalmente relacionada con la reproducción biológica del ser humano: fecundidad, reproducción y mortalidad, además del factor migratorio, tanto interior como externo.

La primera noticia sobre la población de Chiclana es de principios de 1500

La primera noticia que tenemos sobre la población de Chiclana es de principios de 1500. Nos viene dada por el cronista del duque de Medina Sidonia, Pedro de Medina: «de mui poca vecindad, tenía hasta doscientas casas, mayor parte dellas cubiertas de paja». Si empleamos el coeficiente multiplicador de 4,5, el resultado es de 900 almas o habitantes. En el siguiente, 1527, se cuenta 273 vecinos, equivalente según el coeficiente, de 1228 vecinos. En 1569, el duque de Medina Sidonia, Alonso Pérez de Guzmán y Zúñiga ordenó hacer un censo en todos sus territorios o estados. Chiclana contaba con 490 vecinos, es decir, 2206 habitantes. Tres años después vino la peste y hubo un desplome demográfico.
Hasta el patrón realizado en 1587, el llamado «Censo de los obispos», carecemos de datos. Aunque se contabilizaron 600 vecinos, 2700 almas, es de dudosa fiabilidad, con recuentos inferiores a la realidad del momento histórico; además, tiene numerosas deficiencias. En el reinado de Felipe II y para sufragar los gastos militares de la época, entre los que se incluían el desastre de la Armada Invencible, en 1591, se elaboró el «Censo de la Corona de Castilla» o «Censo de los Millones», que otorgaba a Chiclana 630 vecinos, unos 2835 habitantes.

Desde 1931 el número de empadronados en la ciudad no ha bajado

En el siglo XVII hubo una importante crisis demográfica en toda España, pero afectó más en el interior que en zonas de litoral. En nuestra villa no existió retroceso, si tenemos en cuenta que en 1636 conocemos el número de habitantes por la documentación existente en el Archivo Apostólico del Vaticano, donde hallamos el documento de la visita «Ad Limina Apostolorum» del obispo de Cádiz, Domingo Cano, a Roma; en él se nos dice que en Chiclana había 800 familias, lo cual nos sitúa en una cifra de 3600 almas. Sin embargo, lo consideramos exagerado si se compara con los datos, solo un año más tarde del Archivo General de Simanca, que era de 500, es decir, 2250 habitantes. Y en 1641, tan solo cuatro años después, el número se incrementa hasta 2835.

En el 1655 la población chiclanera ascendía a 700 familias, unas 3150 almas, según consta en el documento de la visita «Ad Limina Apostolorum» del obispo fray Francisco Guerra. Ya en 1665, en el denominado «Padrón de la sal», la población había disminuido a 3225, muy por debajo del documento del obispo fray Alfonso Vázquez de Toledo, que reflejaba la cifra de 4000 almas. Aunque fray Gerónimo de la Concepción en su libro «Cádiz Ilustrada, el Imperio del Orbe» señalaba que solo tenía 700 vecinos, o 3150 almas.
Para los años 1693-91, podemos leer en el «Fondo de Guerra Antigua» que Chiclana tenía 2817 habitantes. Cerrando el siglo 1700, se alcanzaba los 3.600. Lo cual nos confirma que existió un periodo de estancamiento a finales del siglo XVII. Y a comienzos del dieciocho, en 1709, tras una gran epidemia, el hambre, la miseria y la guerra provocó una alta mortalidad. El primer censo que se realiza en este siglo es el del marqués de Campoflorido. Chiclana alcanzaba las 3326 almas.

Chiclana es hoy un lugar apetecible de parada, acogida y residencia

El «Censo de la corona de Castilla», mandado hacer en 1751 por el marqués de la Ensenada, señalaba 5175 habitantes, y tres años más tarde, 6165. Para el a año 1764 según los datos aportados por Antón Solé, eran 5426 almas. El censo de Aranda, el primero moderno de la historia de la estadística española de 1768, atribuía a Chiclana, 7283 habitantes. Y en el del conde de Floridablanca, en 1787, señalaba 7383. Fue el último realizado en el siglo XVIII.

Desde 1931 el número de vecinos empadronados en nuestro municipio no ha bajado. Un crecimiento demográfico continuo o sostenido y ha sido una de las características propias de la ciudad. Por tanto, ha existido una inercia demográfica en la que su población ha seguido creciendo. De aquellos de 14.090 habitantes que formaban la sociedad chiclanera de entonces a estos 94.050 de ahora. La ciudad, ha pasado por diversos procesos socioeconómicos. Muy diversas variables han influido de manera favorable en su transformación. Hoy, es un lugar apetecible de parada, acogida y residencia.

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