jueves, febrero 29, 2024
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El Museo en su rincón

La recreación en la plaza Paquiro de la antigua fuente del patio del Palacio del Conde de las Cinco Torres, convierten a esta zona de Chiclana en el rincón neoclásico por excelencia

Aunque desde 1680 venía operando la cabecera de flota desde Cádiz, en 1717 la Casa de Contratación para el comercio ultramarino con América -fundamental tener presente la exclusividad a tal fin del puerto fluvial de Sevilla- pasó, por razones diversas (más o menos confesas) de la capital hispalense a la gaditana. Este traslado -la exclusividad antes mencionada se mantenía, claro- tuvo, por supuesto, incidencia en Chiclana, en su presente de entonces, en su devenir luego. A ello dedicamos en el Museo -con la colaboración del Archivo Municipal- una Exposición Temporal en 2017 titulada “Una riqueza compartida”. Fruto de esto que decimos resulta que la mayor parte de las edificaciones nobles más antiguas de Chiclana, tanto civiles como religiosas, datan de este periodo: desde finales de del XVII a principios del XIX cuando el privilegio de dicha exclusividad se pierde, abriéndose a otros puertos el comercio con América. El siglo XVIII se llevó la parte del león y un detenido paseo por nuestras calles -rutas hay ahoras varias- así lo atestigua.

El XVIII es el siglo de la consolidación del núcleo histórico de Chiclana

El XVIII es, tras la Guerra de Sucesión y la crisis demográfica de 1709, el siglo de la consolidación del núcleo histórico de la localidad. Arranca así una época de esplendor que, entre otros notables huellas, nos deja tres notables edificios de estilo neoclásico reunidos en un espacio no muy amplio, lo que dota al conjunto de un especial interés, haciendo del lugar que ocupan uno de los rincones más visitados por los foráneos.

Se trata de dos edificios civiles y otro de carácter religioso, tan próximos que casi se dan la mano. Y casi sin casi. Hablamos del popular Arquillo del Reloj, de la conocida como Casa Briones y de la Iglesia Mayor. Tres edificios dispares a los que un mismo estilo artístico confiere cierta unidad.

La Torre del Reloj -llamada por los lugareños ”Arquillo” a causa del elemento arquitectónico que la sustenta- data de 1787, aunque sus obras comenzaron casi treinta años antes, y vino a sustituir una antigua torre que se alzaba donde las casas consistoriales. Este edificio civil -de titularidad civil también- cumple desde hace mucho funciones de campanario de una iglesia -la de San Juan Bautista, Iglesia Mayor de Chiclana-, que carece de él. Dada la proximidad de la Torre al templo pareció buena solución este uso -no único- religioso para remediar deficiencias de una edificación inconclusa. La mayor parte de población no tiene al respecto duda alguna: el arquillo del reloj es el campanario de una Iglesia Mayor que no lo tiene. No sólo la proximidad física de ambos edificios justifican esto. También la proximidad estilística los aproxima ayudando a cimentar esta confusión.

De esa época datan la Torre del Reloj, la Casa Briones y la Iglesia Mayor

La Iglesia de San Juan Bautista, joya del neoclasicismo religioso gaditano, lleva la firma de dos grandes arquitectos: la de Torcuato Cayón -maestro indiscutido del estilo neoclásico en la provincia-, que la proyectó, y la de su ahijado, Torcuato Benjumeda, que la llevó a término.
Hay constancia de que este último Torcuato habitó un edificio bien cercano al templo, el edificio civil que en los últimos tiempos tiempos se dio en llamar Casa Briones en referencia a sus últimos propietarios y que hoy, con titularidad pública, acoge el Museo de Chiclana. Y aunque se barajan otras hipótesis por notable semejanza con edificaciones de otros notables arquitectos de la zona, hay quienes sostienen que que tras la Casa Briones se ocultaría la firma de Torcuato Cayón, firma que la fachada del actual Museo pondría de manifiesto.

A este tríptico neoclásico, se sumó hace unos años la escultura de Montes Paquiro -más neoclásico/ilustrado que romántico en su cobcepción del toreo pese a la insistente cantinela- de Nacho Falgeras en la plaza que lleva su nombre y que ocupa elñ solar de la que fue su casa. Y muy recientemente, se ha sumado también -creo que con notable acierto- una réplica de una fuente que estuvo originariamente en la dieciochesca casa del Conde de las Torres, una fuente neoclásica también.

Todo esto, reunido en poco espacio, hace de este rincón de Chiclana el rincón neoclásico por excelencia y un adecuadísimo entorno del Museo.

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