sábado, marzo 14, 2026
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+Mérito del Turismo: «Cachito», premio a una vida dedicada a la hostelería local

El jurado reconoce con el premio +Mérito del Turismo su dilatada carrera y su carácter pionero en instalarse en el Novo Sancti Petri

Francisco Vela Cerrato, más conocido como “Cachito”, un apodo que heredó de su cuñado Manuel Leal, recibirá el próximo 9 de diciembre el Premio +Mérito 2025 por su trayectoria en el sector turístico y hostelero, según la decisión unánime del jurado. Un galardón que, asegura, «supone una gran alegría y del que lo que más destaco es que haya sido por unanimidad. Pero este premio no es solamente para mí. Es también para mi mujer, Loli Periñán, que ha trabajado tanto o más que yo durante estos años. Por eso, en el momento de recogerlo me acordaré por supuesto de ella y de mis hijos».

A la hora de conceder este premio, el jurado ha querido reconocer su dilatada carrera al frente del Restaurante Cachito, uno de los establecimientos más emblemáticos de la hostelería chiclanera. Una trayectoria profesional que arrancó en el bar familiar «El 22», donde «desde muy joven, a los siete u ocho años, empecé a trabajar con mis padres. Yo soy Paco el del 22. Un año después de casarme empecé a trabajar en la panificadora que montó «Cachito». Poco a poco fuimos poniendo un bar, que con el tiempo pasó a ser el restaurante «Cachito» en la Alameda del Río».

Pionero en su sector, fue el primer hostelero en instalarse en Novo Sancti Petri, en un momento en el que pocos creían en el futuro turístico de la zona. «Era 1993 y yo tenía un cliente, el notario Manuel Calderón que venía todos los miércoles con el jefe de ventas del Novo y siempre me decía que cuando se hiciera el Centro Comercial comprara un local. Esa idea se me metió en la cabeza y cuando pude lo hice, a pesar de que algunos amigos me llamaron loco y me decían que allí no había nada. Sin embargo, yo siempre confié en las posibilidades del Novo Sancti Petri y de lo que iba a suponer para Chiclana. Creo que no me equivoqué y dos años más tarde cerré el bar del centro para dedicarme por completo al nuevo restaurante, Cachito Novo».

«Este premio es tan mío como de mi mujer. Ella ha trabajado lo mismo que yo»

Francisco Vela recuerda que «desde el principio tuve la suerte de que yo era el único restaurante abierto en el Novo Sancti Petri y todos los arquitectos y la gente que trabajaba en las obras que se estaban realizando en la zona venían a mi establecimiento a comer».
Un restaurante que con el paso de los años, «con trabajo, esfuerzo y amor por el negocio», se ha convertido en un referente para todos los turistas que eligen Chiclana para pasar sus vacaciones. En este sentido, Paco «Cachito» asegura que «calidad en el producto, una elaboración casera y un buen servicio al público, son cuestiones básicas para poder triunfar y, sobre todo mantenerse en un sector tan competitivo como la hostelería chiclanera, que ha crecido y mejorado muchísimo en estos últimos años». A mí siempre me ha gustado tener todo lo necesario para poder ofrecer lo mejor a mis clientes y el pescado y el atún son los puntos fuerte de nuestra oferta gastronómica».

«Algunos amigos me llamaron loco por abrir un restaurante en el Novo Sancti Petri»

Otra de las razones que valoró el jurado de los Premios +Mérito, ha sido su papel como ejemplo de continuidad y éxito en el relevo generacional, una tarea siempre compleja en las empresas familiares y que, en este caso, ha sabido gestionarse con equilibrio, transmitiendo valores de esfuerzo, compromiso y pasión por la hostelería a sus hijos.
En este sentido, recuerda que «de la mano de mis hijos, la nueva generación, hace unos años que renovamos por el completo Cachito Novo, introduciendo en su carta las tapas y apostando por una propuestas de cocina más innovadora sin olvidarnos de los platos clásicos. Era el momento de que mi mujer y yo nos jubilásemos y después de hablarlo mucho con ellos” apostamos por dar un nuevo aire al negocio y adaptarlo a los nuevos tiempos».

Así, con 86 años y aunque  jubilado, no deja todas las mañanas de acercarse al restaurante a ver si está todo en orden». «A pesar de estar jubilado el restaurante no se me quita de la cabeza y estoy siempre pendiente de las cosas que hay que hacer. Es mi pasión y mi vida. Yo siempre he sido un camarero que le gustaba atender lo mejor posible a sus clientes y en vender el producto que tenía para conseguir que esas personas quisieran volver a mi restaurante».

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