En abril o mayo se publicará el Real Decreto en el que se anunciará oficialmente el regreso de la histórica almadraba de Chiclana, después de más de 20 años de negociación y espera
La almadraba de Chiclana volverá a ser una realidad. Así lo ha anunciado el alcalde, José María Román, señalando que en abril o mayo se publicará el Real Decreto en el que se anunciará oficialmente este regreso, afirmando que por falta de tiempo, este año no será posible calar la almadraba, pero para 2027 podremos tener la almadraba frente a las costas chiclaneras”, recalcando que “lo relevante, después de más de 20 años, es que se ha conseguido. Chiclana está de enhorabuena porque creemos que se trata de un hito más que se consigue, en este caso, de la mano del Gobierno Central, de Europa y de la ICCAT (Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico), que ha hecho posible que este sueño sea una realidad”.
El regreso de la almadraba supone empleo y actividad económica
Asimismo, el regidor chiclanero ha destacado que «con el regreso de la almadraba, todo el contexto de la historia, de la memoria y el sentimiento va a volver junto al empleo, la actividad económica y lo que supone para el turismo. Dicen que el que persevera lo consigue y, después de más de 20 años hablando con Madrid y con el sector, la almadraba de Chiclana volverá a calarse.
Y es que la historia de Chiclana no puede contarse sin hablar de la industria de la almadraba, que dio vida y trabajo a miles de familias en el poblado de Sancti Petri. Una relación con el atún y la almadraba que aparece documentada desde 1474, cuando los Ponce de León consolidaron de manera oficial el derecho establecer almadraba en esta zona. Desde ese momento, Sancti Petri se convirtió en un punto clave de captura del atún rojo, una actividad que fue creciendo hasta alcanzar su máximo esplendor en el siglo XX.
El gran auge llegó en los años 50, con la creación del Consorcio Nacional Almadrabero, cuando la almadraba se transformó en un auténtico motor económico. En torno a ella se levantó un poblado-factoría, construido hacia 1940, que albergaba a pescadores, capataces y familias enteras.
El gran auge llegó en los años 50, con el Consorcio Nacional Almadrabero
Sin embargo, como ocurrió en otros puntos del litoral andaluz, la almadraba de Sancti Petri entró en declive a partir de mediados del siglo XX. Los cambios en el modelo productivo, la pérdida de rentabilidad y las transformaciones del sector pesquero provocaron el cierre definitivo de la actividad entre 1971 y 1973, poniendo fin a una etapa que había marcado varias generaciones.
Tras el cierre, el poblado inició una nueva y compleja transición. En 1979, el Ministerio de Defensa expropió el enclave para usos militares, alejándolo aún más de su función original. No sería hasta 1993 cuando comenzó un proceso de recuperación para usos civiles, culturales y turísticos y deportivos, como es el caso del Club Náutico Sancti Petri.
Ahora, más de medio siglo después, la historia parece dispuesta a retomar su curso. La futura almadraba de Chiclana, cuyo calamento se prevé para 2027, no solo supone la recuperación de un arte de pesca tradicional, sino también la reconexión con un legado histórico profundamente arraigado.
En 1979, el Ministerio de Defensa expropió el enclave para usos militares
La mejora en la conservación del atún rojo y el nuevo marco normativo impulsado a nivel nacional y europeo han hecho posible que este viejo sueño vuelva a estar sobre la mesa.
De esta manera, el regreso de la almadraba no se interpreta únicamente como un proyecto pesquero. Es también una oportunidad para reactivar la memoria colectiva, generar empleo ligado al mar, fortalecer la industria gastronómica y reforzar la identidad de Sancti Petri como enclave histórico vivo, no solo como destino turístico.

