viernes, marzo 27, 2026
spot_img
InicioReportajesEL ESCULTOR ROQUE BALDUQUE EN LA ANTIGUA IGLESIA MAYOR DE CHICLANA

EL ESCULTOR ROQUE BALDUQUE EN LA ANTIGUA IGLESIA MAYOR DE CHICLANA

Roque de Balduque fue uno de los más importantes imagineros de la época

Jesús D. Romero Montalbán
En el año 1552, procedente de la ciudad de Sevilla, llegó a Chiclana el escultor y entallador de origen flamenco Roque de Balduque, uno de los más importantes imagineros de la época. Venía acompañado del pintor Andrés Ramírez, para hacer el retablo de la capilla mayor de la antigua Iglesia de San Juan Bautista.
El contrato fue firmado por ambos, siendo el fiador el Vicario de dicha iglesia, Pedro Gómez de la Cida.

En las escrituras y cartas de pagos que se conservan en el Archivo Histórico Provincial de Cádiz se dice que vivía en la collación de la Magdalena y el pintor Andrés Ramírez declaraba que era vecino de Sevilla en la collación de San Miguel. (Sección de Chiclana de la Frontera, Signatura 441).

El retablo de la capilla mayor se convirtió en la obra principal que realizaron en la villa, por el que recibieron 420 ducados. Así consta en la carta de pago firmada ante el escribano en las Casas del Cabildo de la villa con las rúbricas de los tres interesados (Balduque, Ramírez y Gómez de la Cida).

El encabezamiento del documento dice así:
“En la Villa de Chiclana miércoles dieciséis del mes de noviembre del año del nacimiento de Nuestro Salvador Jesucristo de mil quinientos y cincuenta y dos años Roque de Volduque, entallador y Andrés Ramírez, pintor, maestros de tallas religiosas e dicen estar haciendo un retablo en las condiciones de madera, tableros y tallas […]”.

La difícil transcripción de la escritura original se encuentra resumida en el “Libro Primero de Notarios de lo Antiguo “Historia de la población fol. 14”, donde se escribe sobre el costo del retablo y la realización de otras piezas menores que son las siguientes:
“Un Cirio Pascual de talla dorado y de colores, dos ciriales dorados, de la hasta del nudo debajo de blanquivol. Igualmente, una culebra dorada y sobre el oro matizada de sus colores y el árbol donde está rodeada de verde sobre plata y el nido que hace abajo dorado. Del nido a la cabeza ha de haber una vara donde se ha de poner dicho árbol, y culebra rodeada de él han de ser verde. Igualmente, dos cetros conforme a los ciriales”.
También se habla del órgano de la Iglesia que construyó Cristóbal de León, cobrando 70 ducados por hacerlo y asentarlo en la iglesia. Este conocido organero, residente también en la ciudad hispalense, coincide en corroborar que, en el año 1552, vivía en la collación de la Magdalena, al igual que Balduque, así como el pintor Andrés Ramírez vivía en la de San Miguel, quedando muy cercanos unos de otros.

La intervención de los dos artistas y el organero en la antigua Iglesia Mayor de Chiclana, posiblemente tengan relación con los hechos que seguidamente exponemos.
Por las investigaciones realizadas, sabemos que, en aquellos años, el Provisor del Obispado de Cádiz era el Doctor D. Bernardo Altamirano, y el Capellán de la Cofradía de San Martín el presbítero D. Lorenzo Ortega, aunque este último se encontraba de asistente en Roma.
En el año 1544, el capellán dio poderes a su hermano, el presbítero Francisco Ortega ─Beneficiado de la Iglesia de la Magdalena en la ciudad de Sevilla─ para nombrar a un nuevo capellán en la Cofradía de San Martín; cargo que recayó en Pedro Gómez de la Cida, clérigo al que conocían el Beneficiado de la Iglesia de la Magdalena y el Provisor.
El Beneficiado de la Iglesia de la Magdalena a su vez conocía a Roque Balduque, al pintor y también al organero, y los trajo a Chiclana.

En el año 1552, Pedro Gómez de la Cida, en plenos poderes como Vicario de la Iglesia de San Juan Bautista, firmó los contratos y las cartas de Cincuenta y cuatro años después, fue restaurado y pintado el retablo por Juan Gómez, siendo su costo de 500 ducados. De aquel primitivo altar, solo se conservan algunas piezas que son las siguientes:

Un altorrelieve, que representa el Descendimiento de la Cruz y podemos ver en la Capilla del Sagrario de la iglesia actual.
En el Hospital del Niño Jesús, se encuentra un crucificado que, posiblemente, perteneció al retablo mencionado.

Recientemente ha sido adquirida por el Ayuntamiento de la ciudad la antigua imagen de San Juan Bautista, la cual perteneció al citado altar y está expuesta en el Museo de la Ciudad.

En el año 1680, debido al mal estado en el que se encontraría el primitivo retablo, se decidió sustituirlo por otro que se encargó al maestro del arte y arquitectura Juan González de Herrera, por un importe de 2.500 ducados.
Movidos por la curiosidad, decidimos buscar las escrituras de aquel altar en el Archivo Histórico Provincial de Cádiz, comprobando que, el legajo del notario Gerónimo Dávila, correspondiente al año 1680, no está. Solo hemos encontrado las cartas de pagos recibidas y firmadas por el artista en los años, 1681 y 1683.
Esta contrariedad nos ha impedido conocer los detalles de la arquitectura de aquel nuevo retablo, del que no se conserva nada.

Existe una anotación en el “Libro de Notarios de lo Moderno nº 1 de la A hasta la H. (Historia de la población)”, del Archivo Parroquial de la Iglesia Mayor, que dice lo siguiente:
“Juan González Herrera se obliga a hacer el retablo del altar mayor desde el primer banco que está ya hecho arriba”.

Una vez expuesta nuestra hipótesis sobre el primitivo retablo de la Iglesia Mayor, hemos añadido, para el conocimiento de nuestros lectores, algunos datos de las obras que se realizaron en el desaparecido templo durante el siglo XVI, que seguidamente enumeramos:
En el año 1549, se trajeron las piedras de las canteras del Jardal para la construcción de las gradas de la puerta principal de la iglesia.

En 1561, se iniciaron las obras de la antigua Capilla de Nuestra Señora del Rosario, que estuvo situada junto a la capilla mayor, en el lado de la Epístola.
En 1564, Cristóbal García Granero, Beneficiado de la ciudad de Gibraltar, hizo una donación para la construcción de la primitiva Capilla de Nuestra Señora de las Nieves, situada junto a la capilla mayor en el lado del Evangelio y donde se colocó el sagrario. Esta capilla se concluyó en el año 1612.

Los primeros datos que tenemos sobre la construcción del viejo campanario, los encontramos en el año 1576, en el citado “Libro de lo Antiguo”, que dice lo siguiente:
“Las tapias que se habían ajustado para la torre a 4 arrobas, no eran suficientes y el maestro las mejora, y un apreciador dice que hay 668; las 334 arrobas a 4 arrobas y las otras 334 a 6 arrobas y un caracol con 34 pasos”.

“Mateo de Hariza toma por remate la obra de la torre de la Iglesia Mayor en 170 ducados: es dos varas de piedra y sobre ello los pilares para cuatro ventanas para las campanas. Año 1587 fol. 144”

En el año 1576, se colocó en la portada de la iglesia antigua un reloj con campana de 12 quilates que mandó hacer el Consejo de Justicia y Regimiento al relojero, Pablo de Molina, por importe de 82 ducados.

En el año 1589, la familia Vándalo, estaba construyendo la desaparecida capilla de Santa Catalina, situada en la nave de Nuestra Señora de las Nieves, junto a la puerta Del Perdón y la capilla del Bautismo.

Finalizamos, recordando que la construcción de la antigua Iglesia Mayor iniciada en la primera mitad del siglo XVI, continuó hasta los albores del siglo XVIII, gracias al descubrimiento de América y el auge comercial que adquirió el puerto de Cádiz, que transformó la aldea de Chiclana en villa.

ARTÍCULOS RELACIONADOS

MÁS POPULAR

COMENTARIOS RECIENTES