lunes, julio 27, 2026
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LA FERIA EN EL MUSEO

La Feria de San Antonio está presente en la Exposición Permanente del Museo de Chiclana

Textos: Jesús Romero

A las puertas de la Feria estamos y toca hablar del asunto en el Museo. Y como se han de referir en tan poco espacio tantas cosas, todas se presentan al público de modo muy somero, casi lacónico en ocasiones.

Pero la Feria no puede estar ausente -curiosa expresión esta de “estar ausente”- en el recorrido secuenciado de la Exposición Permanente que trata de dar cuenta de nosotros a cuantas personas nos visitan. Y se hace presente en el rincón que a las fiestas populares y a nuestras tradiciones dedica la última de las salas que recorren la Historia de Chiclana, justo después del espacio dedicada mayormente a la industria. Y es que a nadie que mire con un poco de atención se le escapa la proximidad léxica y la conexión semántica entre ocio y negocio.

Los carteles de otras ferias forman parte del bagaje expositivo del Museo

A modo de bisagra entre una sala -la de trabajo- y otra -la de las fiestas-, la mención del ilustre creador chiclanero José Marín Verdugo que, a caballo entre la artesanía y la industria, nos conduce, de la mano de sus famosas muñecas flamencas, a nuestras fiestas populares más populares, cuya mención arranca con la Feria de San Antonio.
Pero es que, además, la pieza que marca el inicio del espacio dedicado a Marín no nos habla de él como artesano o empresario, sino como el artista que siempre fue, pues se trata precisamente de un gran cartel de feria salido de su mano para anunciar en los años veinte -años que dejan su impronta estética en este trabajo plástico- la Feria de Chiclana y que con motivo del centenario del nacimiento su autor se reimprimió en 2004 para anunciar la feria de aquel año.

Después, una pequeña muestra de sus muñecas flamencas -nobles ejemplares de sobrada antigüedad- que hoy remite al amplio espacio expositivo dedicado monográficamente a la vida y obra -muñecas y mucho más que muñecas- de José Marín, nos conducen las flamencas con que José María Ávila y Antonio Vela anunciaron en su día la feria de Chiclana. Dos vistas nocturnas del ferial, una -la de Ávila- más clásica con cierto aire impresionista y a la intemperie pintada al óleo y otra -la de Vela- más actual en todos los sentidos y a cubierto. Un óleo y una infografía respectivamente que nos hablan -incluso desde su dimensión procedimental- del devenir mismo de la feria de Chiclana y, adaptada a los nuevos tiempo, de su vigencia.

Algunas exposiciones temporales se han dedicado a la feria

Justo frente a estos originales de la cartelería de Feria, varias piezas remiten a la misma. Entre ellas, dos muy diversas que guardan relación directa con la misma o con ese flamenco que se nos presenta estrechamente vinculado a ella. Por un lado, un cartel original de 1875, puramente informativo -lo que le confiere un notable valor documental para entender hoy la Feria de entonces-, que recoge detalladamente la totalidad de los festejos programados para aquellos días junio (carreras de cinta, velada con banda de música, un “valiente” toro para la diversión (sic) del público, ejercicios pirotécnicos o cohetes -así lo decíamos todavía los de mi quinta hasta no hace tanto- “de grueso calibre, que llevarán en por de sí una columna de fuego”; por otro, una pieza -dos que son un par (o sea, una)- especialmente entrañable para nosotros: los botines de cuero del bailaor Juan Farina, sus usados botines del año 1940, los ecos de cuyo taconeo nos llegan todavía a través de los ojos.

El Museo, por su parte, y en colaboración con el Archivo Municipal de la ciudad, dedicó -en esas exposiciones monográficas que se recogen bajo el nombre de “Contextos del Museo de Chiclana” y que amplían contenidos presentes en su Exposición Permanente – una interesante exposición -comisariada por el archivero municipal Diego Vidal- que, bajo el título “Ferias de Chiclana. De la cucaña a Julio iglesias”, ofreció al visitante un recorrido por la Historia de nuestra feria desde los tiempos más remotos a la memoria más reciente y entrañable en los albores de la transición. Una muestra que tuvo lugar entre los meses de mayo y julio de 2014.

¡Cómo pasa el tiempo! ¡Cómo nos mira mientras creemos verlo pasar!

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