domingo, junio 21, 2026
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CHELO, UN RETRATO PERSONAL

Una nueva donación amplía la colección dedicada a Agustín Segura en el Museo de Chiclana

Textos: Jesús Romero
A Serrat citamos en aquellas líneas de hace ya más de dos meses cuando por primera vez hablamos brevemente sobre lo que hoy volvemos por extenso.

“Detrás está la gente”. Y detrás de un retrato, con más razón. Una persona. O dos. O tres. O más. Una historia que es más que una historia individual porque nadie es -como nos recuerda esa bella cita que encabeza la famosa novela de Hemingway- una isla.

Hace unos días, nos llegó la obra donada a la que ya hicimos referencia. Una obra que venía con su historia detrás. Pocos días después de recalar en el Museo para quedarse ya con nosotros, tuvimos la enorme alegría de recibir la visita del donante de la misma, que, desde su historia personal, nos ayudó a seguir completando la historia del cuadro. Y lo hizo con su relato, de viva voz, y con una serie de documentos impresos que aportó también, y que nos permiten ampliar información acerca de la obra donada y del autor de la misma. A la sazón, “Retrato de Chelo Cebreiros Corral” -que así quería María Consuelo que la llamaran y así la llamaron- y Agustín Segura Iglesias, maestro del retrato en la España del XX, pintor del que posee el Museo de Chiclana la más importante colección que de él existe.

El cuadro ha sido donado por Florentino Fernández de Retana Lobo

Sobre Agustín Segura nos aportó el donante pequeños catálogos -en formato díptico o tríptico- de antiguas exposiciones, documentos hoy dificilísimos de hallar. En uno de ellos, precisamente, se encuentra -reproducido en blanco y negro- el cuadro de la retratada. El otro (Salón Cano, Madrid, 1952, época de plena madurez artística del pintor), sin imágenes, aporta un pormenorizado listado de las obras expuestas: veintidós retratos, por un lado, y diez pinturas más de temática diversa (cuadros de género, que así aparecen reunidos en el impreso). Junto a estos documentos, recortes de prensa varios, algunos de ellos acompañados de imágenes (entre otras, la de un “Violinista” que sin duda hace referencia al mencionado en el catálogo de 1952) o, aparte los artículos que hacen referencia a la obra de segura, los que refieren su fallecimiento en los grandes diarios y revistas de la época.

Este material que el donante añadió para nosotros al cuadro, habla del cariño que tenía a la obra de la que, en favor de nosotros, se ha desprendido y del mimo que en la donación misma ha puesto.

El Museo de Chiclana tiene la mayor colección de obras de Agustín Segura

Y es que detrás de la donación hay una historia personal. No individual, no, sino personal, vocablos que no son en absoluto sinónimos,sino antónimos. Una historia que remite a varias personas que conformaron un nosotros que perdura tras la desaparición incluso de algunas de ellas. Una historia donde se entreveran los nombres de Chelo -la retratada-, de Florentino Fernández de Retana Lobo -el donante, también artista- y de Gema y Cristina -las hijas de la retratada-. Especialmente de esta última, fallecida hace apenas un par de años y verdadero motor de esta donación, pues sabiendo ya cercano su final encomendó a Florentino -su marido- que, salvo necesidad, el retrato de su madre no fuera vendido, sino donado a alguna institución adecuada que pudiera, con razón, incorporarlo a sus fundos. Y aunque el cuadro en cuestión era propiedad del matrimonio -en cuya casa se encontraba tras el fallecimiento de la retratada-, estuvo durante largos años en la casa familiar de Chelo -lo que atestiguan antiguas fotografías-, razón por la cual, estimando el donante que siempre fue un retrato de toda la familia, tuvo a bien -elegancia que le honra- pedir a Gema -su cuñada- su parecer y tenerla a continuación informada de cada paso a dar o dado.

En el retrato -en su parte visible, pues hay, ya decimos, una historia detrás-, Chelo posa con su traje de novia adaptado para entonces como precioso traje de fiesta. En lo que a lo invisible de la pintura toca, Cristina ya estaba allí, pues anidaba en el vientre de su madre cuando ésta fue retratada.

Cristina desde el principio. Y Cristina todavía, al final, en esa última voluntad suya a la que su marido ha dado cumplimiento.
Gracias. Muchas.

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