T.ARIZA/Chiclana
Manuel González Fustegueras es arquitecto y urbanista, especializado en la redacción de Planes Generales de Ordenación Urbana (PGOU) con un total de 22 planes redactados desde el año 1982. El de Chiclana llegó por primera vez a sus manos en 1997 con el propósito de adaptar el territorio a las nuevas disposiciones urbanísticas para que que todo quedara dentro de la legalidad.
A su juicio, y atendiendo a su experiencia profesional, el PGOU de Chiclana presenta una característica que lo hace especialmente “trabajoso” y son “los 22 millones de metros cuadrados de suelo urbano de los que dispone y que hay que ordenar demanera pormenorizada de acuerdo con la ley”.
En todos estos años no se han llevado a cabo modificaciones importantes respecto al documento inicial, pero sí se han realizado adaptaciones de carácter menor, en especial, atendiendo a las alegaciones presentadas tras la aprobación provisional, en diciembre del pasado año, así como a informes de las administraciones estatal y autonómica. Así, la estructura general del PGOU de Chiclana presenta tres claves: la necesidad de adecuarse a la planificación territorial de organismos supramunicipales, la necesidad de recualificar el modelo actual en materia de movilidad sostenible y la incorporación del espacio libre como elemento matriz de diseño en base a las recomendaciones europeas, estatales y autonómicas.
El urbanista considera que “un Plan General debería ser una especie de Constitución en la que toman parte los miembros del equipo de Gobierno, la oposición y, de manera muy activa, la ciudadanía, con la posibilidad de revisarlo pasado un tiempo”. El papel del redactor debe ser “canalizar las iniciativas o deseos de todas esas partes e intentar hacerlo de manera ajustada a las normas”. “Muchas veces las cosas que se desean no son posibles, y otras veces, los arquitectos visualizamos cosas que son posibles pero no se desean porque no se conocen” afirma. “En mi caso -continúa- mi papel ha sido el de incorporar a la ciudad esos 22 millones de metros cuadrados, construidos de manera irregular, con el fin de que la ciudad crezca de manera ordenada, garantizando las dotaciones y espacios libres necesarios para las personas”. Respecto a la decisión de paralizar los trámites de aprobación del PGOU, González Fustegueras la califica de «razonable» y aboga por mantener la prudencia en tanto se espera la reacción de la Junta para la adaptación de los planes a esta normativa europea. No obstante lanza un mensaje de tranquilidad a los ciudadanos asegurando que el Plan responde a todas las demandas y deseos colectivos. «Con el Plan no se acaba todo, sino que empieza una nueva etapa, su ejecución, es el principio para construir la ciudad”.


