Pedro Prián proclamó la Semana Grande chiclanera con un texto en el que puso de relieve el sentido cristiano de estos días de Pasión y Gloria
Un abarrotado Teatro Moderno fue el escenario en el que Pedro Prián ofreció un Pregón a la Semana Santa de Chiclana 2026 repleto de devoción y en el que realizó un recorrido por las hermandades y reivindicó con fuerza el sentido cristiano de estos días, situando la Cruz de Jesucristo como verdadera herramienta de amor y entrega a los demás, y a Jesús Sacramentado como verdadero pilar de la fe.
Así, el pregonero arrancó su intervención con una llamada a abrazar la Cruz, recalcando que «es la Cruz de un Dios vivo, que no es la Cruz de un Dios muerto» y pidiendo «que la Cruz sea tu norte y tu guía». A partir de esa declaración, Pedro Prián ofreció una crónica íntima de la Semana Santa chiclanera, arrancando el Domingo de Ramos y la Borriquita, ligada a la memoria de su infancia y a «salir acompañando con mi palma al Señor de la Borriquita».
El pregonero consiguió conmover al público presente en el Moderno
El Pregón continuó evocando las distintas salidas procesionales, El Huerto y Angustias, Humildad y Paciencia, Amor, Medinaceli, Nazareno, Afligidos, Perdón, Vera Cruz, Soledad o el Santo Crucifijo de la Salud, destacando la relación profunda entre cada hermandad y su espacio geográfico, Fuente Amarga, el Mayorazgo, San Telmo, La Banda, San Juan Bautista o la ermita de la Vera Cruz.
Dentro de este recorrido, uno de los momentos más emotivos llegó con su evocación de las religiosas del Convento de Jesús Nazareno, a las que calificó de «mujeres de oración y entrega que mantienen viva la llama del amor a Cristo y a su madre. Que guardan en su clausura el corazón de Chiclana. A vosotras, hermanas nazarenas, que cada día hacéis de vuestro convento una casa de fe, de esperanza y de consuelo, mi más sincero reconocimiento. Porque mientras vosotras recéis, Chiclana seguirá teniendo alma”.
Pedro Prián puso voz al sentimiento cofrade de Chiclana con su pregón
Y, como cabía esperar, el pasaje dedicado al Santísimo Cristo de la Vera Cruz tuvo especial relevancia. El pregonero dio muestras de su vinculación honda y personal. Su exaltación del crucificado tuvo tono histórico y devocional, presentándolo como una presencia esencial en la fe del pueblo chiclanero. “En cada Semana Santa, cuando las puertas de tu ermita se abren, Chiclana entera se inclina ante ti como ante un rey. Porque tu no llevas corona de oro, sino de espinas de plata y no reinas en trono de plata sino en cruz del Calvario».
En su pregón, Pedro Prián quiso destacar también la figura de la Virgen María como madre del dolor, mediadora y presencia inseparable al pie de la cruz, como consuelo del creyente y figura central en el misterio de la Redención.
Finalmente el pregonero se refirió al Domingo de Resurrección señalando que «yo no sigo a un Cristo muerto, yo sigo a uno resucitado».
El acto finalizó con las intervenciones del presidente del Consejo Local de Hermandades y Cofradías, Antonio González, quien destacó el «magnífico papel del pregonero», y del alcalde de la ciudad, José María Román, quien destacó que «la Semana Santa de Chiclana crece año tras año» y agradeció al Consejo y a las hermandades y cofradías su labor para mejorar esta semana grande».

