C.REYES/Chiclana
Es bailaora aunque, antes de subirse a un tablao, prefiere ejercer como profesora de baile y disfrutar viendo crecer a sus alumnos sobre el escenario
A la bailaora Antonia Baro nunca le ha interesado subirse a un escenario y ser el centro de todas las miradas, ha preferido compartir sus conocimientos y su arte con todos aquellos niños que acuden a sus clases, algunos desde los dos años de edad.
Comenzó a bailar a los 19 años, quizás un poco tarde, como ella misma dice, y lo hizo en San Fernando, donde la bailaora Matilde Coral había abierto una academia. Tenía claro que quería aprender sevillanas pero, para ello, tenía que hacerlo con “una persona muy importante”, le decía a su madre. Matilde le propuso que se fuera a Sevilla y allí empezó su carrera de danza, donde conoció a Manolo Marín y a Ana María Bueno.
Recuerda que durante cinco años estuvo yendo y viniendo a la capital andaluza mientras se formaba. “Me levantaba a las cinco de la mañana, llegaba a las cuatro y daba clases hasta las diez de la noche porque tenía que sacar dinero para pagarme mis cosas”. Las primeras clases las impartía en un bar, pero luego adaptó un salón de su casa. Desde hace cuatro años, se encuentra en una bodega de la Calle Sor Ángela de la Cruz, donde imparte clases junto al artista Javier Sánchez.
“Sirvo más para enseñar que para bailar, yo disfruto viendo a alguien bailar y con Javi me derrito”, confiesa, y es que sólo le salen palabras de elogio para su compañero, quien empezó a bailar sevillanas con ella.
Además, la bailaora ha de sentirse orgullosa pues de, su academia, han salido grandes artistas como Juan Carlos Avecilla, Macarena Ramírez y Manuel Alejandro. Lamenta que en el baile flamenco aún existen muchos perjuicios en cuanto al género ya que, en sus clases, la mayoría son alumnas. “Hay padres que aún no quieren que sus hijos sean bailaores”.
Antonia Baro confiesa que nunca deja de aprender y que cualquier persona que se sube a un tablao merece un respeto. “Lo más bonito del baile es que te olvidas de los problemas mientras estás bailando”. Es lo que ocurre cuando da clases en el Hogar del Pensionista, “ves a los abuelos felices mientras bailan.Yo disfruto con ellos».El 6 de febrero hará un flashmob en la Plaza de Las Bodegas donde alumnos, padres y abuelos bailarán por bulerías y tangos.


