Las arcas municipales de las tres llaves

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La función de estas primeras cajas de seguridad era guardar y proteger los caudales públicos y los documentos municipales

Muy al contrario que el intrépido y aventurero Indiana Jones, que se pasó toda una película buscando el Arca perdida –el Arca de la Santa Alianza–, del mismo modo que otros arqueólogos siguen buscándola, el arca o arcas de las tres llaves se hallaban muy a la mano y en lugar protegido en todos los lugares, villas, pueblos y ciudades del reino de España. Si bien en tiempos de los Reyes Católicos existía un “arca de los privilegios” para guardar caudales y documentos municipales es, durante el reinado de Felipe II, cuando se decreta su constitución mediante una Pragmática del año 1584: “Mandamos que en cada lugar aya un arca de tres llaves diferentes en la parte más commoda, i segura, que al Ayuntamiento le pareciere, en la cual se meta todo el dinero, que tuviere el pósito, i tuviere procedido, i procediere de pan de el; i una llave tenga la Justicia, i otra un Regidor, i otra un Depositario…” A este arca, que contenía la recaudación municipal junto con la del Pósito, se unía a otra en donde se guardaban los documentos de la diplomática municipal sirviendo como archivo, por lo que se le llamaba el arca del Archivo.

Para mayor seguridad, las llaves estaban en poder de distintas personas

En Chiclana, las primeras Casas Consistoriales se ubicaron en la Plaza Mayor, junto con la cárcel y el Pósito, cercanas a la primitiva iglesia de San Juan Bautista. Pero no siempre estuvieron allí las arcas. En 1720, al hallarse en ruinas el edificio y no pudiéndose celebrar en él los cabildos, las arcas se encontraban junto a otros documentos municipales en la casa del escribano. Cuatro años más tarde, volvieron a su procedencia con la mayor celeridad. Así lo ordenaba el XIII duque de Medina Sidonia, Domingo Pérez de Guzmán y Silva, dada la importancia de lo que se hallaba en ellas. Y añadía, que no solo se guardasen, sino que se hiciese inventario de todos los documentos y del caudal, para lo cual existía un libro en donde se anotaba su contenido. Otro de los lugares en donde se depositaron fue el convento de las Madres Agustinas Recoletas. Según narra José Guillermo Autrán en su monografía sobre Chiclana, el Cabildo así lo había decidido “por ser el sitio más seguro”. Como recompensa, en 1739, acordó: “una gratificación para el convento, de 3 000 reales por una sola vez”.
Sin embargo, con anterioridad, en 1672, según consta en el acta capitular de la sesión ordinaria del 31 de enero se dijo: “… el Cavildo desta villa de mucho tiempo a esta parte está sin arca de archivo donde se guarden y recojan todos los papeles, escrituras y privilegios y demas papeles importantes de la villa”. Entonces, se tomó una de las arcas del depositario del Pósito para suplir su falta. Y continuaba el acta diciendo: “se ponga en poder del presente escribano con tres llaves, de las quales tenga una el Señor Corregidor y otra el regidor más antiguo y la otra el presente escribano”. Una importante reforma de las Casas Consistoriales y la construcción de la Torre del reloj o Torre del Cabildo, supuso un gran paso para su mejor custodia. Así, en la sesión ordinaria de cabildo del 6 de marzo de 1767, los señores regidores concurrentes acordaron: “Que el arca de tres llaves y el archivo del pósito se coloque en el primer piso de la torre que para poner relox de fuerte cantería se ha edificado en la plaza pública”.

Conservación de un importante y rico patrimonio documental

Muy a pesar de la existencia de estas cajas de seguridad, a lo largo del tiempo se perdieron algunos documentos como el tomo de la serie de Actas Capitulares que comprendía los años 1638 a 1660. Otros se han hallado, pero con síntomas de deterioro, como los correspondientes al periodo 1551-1579.

Del mismo modo, durante la ocupación francesa, muchos “papeles municipales se utilizaron para hacer cartuchos de munición para fusiles”. No obstante, al margen de todos estos desatinos, y gracias a estas arcas, se ha preservado una importante colección de tomos relativos a las Actas Capitulares de los siglos XV al XIX que hoy se conservan en nuestro Archivo Histórico Municipal.

Un importante y rico patrimonio documental de diplomática municipal. Más de cuatrocientos años de historia en los que se da cuenta y razón de la toma de decisiones y acuerdos del Cabildo de la Chiclana de la Frontera a lo largo de la Edad Moderna y parte de la Contemporánea.

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