Aviso y acusación

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jesus_romeroJesús Romero

Director Teatro Moderno y Casa de la Cultura

Exposición sobre la cara de nuestras calles fue también la que tuvo lugar en el patio de la Biblioteca Pública. Y muy concurrida de nuevo. Otro éxito si a la concurrencia nos atenemos. Firmaba las piezas Rafael Baro. Sobre el barro, pues de modelado se trataba.

Con esa paciencia infinita que le caracterizaba -primoroso siempre, meticuloso, sin urgencias, con amor al oficio y a Chiclana-, Rafael Baro recopiló -archivo de barro- los mejores pórticos de nuestras fachadas. Y tuvimos muchos que verlos ahí, a escala y reunidos, para tomar conciencia de la valía de nuestro patrimonio más bien discreto.

A fuerza de verlas -a tamaño natural e en las calles- se nos volvieron invisibles. La frecuencia conduce con frecuencia al olvido. Pero allí estaban. Reunidas en la Biblioteca. Y pequeñas, invitándonos a acercarnos, a fijarnos en los detalles. Invitándonos a un dialogo íntimo como sólo las pequeñas piezas lo hacen. ¿Y qué nos decían, silenciosas, en conversación con nuestra conciencia? Estamos aquí. Aún estamos aquí. Porque aquella exposición de pórticos de Chiclana, aparte de su valor plástico o estético, quiso ser una llamada de atención; más aún, una voz de alarma. Y quiso advertirnos con su voz mejor y sus buenos modales de siempre.

Hoy, esas réplicas están expuestas en las paredes de nuestro Museo. Muchos de esos pórticos ya sólo existen ahí. Y aquel aviso preventivo hoy nos señala y nos acusa. Muchos de ellos no dan la cara ya en nuestras calles. Se derribaron. Cuando ya sabíamos. Y no, no es mejor nuestra madera -la de cada cual- que la de quienes nos gobiernan. De nuestras pequeñas parcelas de libertas somos al cien por cien responsables.

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