lunes, febrero 16, 2026
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El ENTRAMADO URBANO DE CHICLANA DURANTE LOS SIGLOS XVI Y XVII

Con este artículo, el autor quiere dar a conocer datos inéditos sobre los orígenes y denominaciones de algunas calles de Chiclana en los siglos XVI y XVII

Sabemos que en tiempos de D. Alonso Pérez de Guzmán el Bueno, en el año 1303, el rey D. Fernando IV, en un privilegio, hizo donación a éste de un territorio despoblado -que a veces fue aldea- llamado Chiclana, para que la poblase e hiciese castillo.
La repoblación se inició en torno a la torre fortaleza del “Castillo de Liro”, situada en lo más alto de la colina del mismo nombre cercana al río. Colindante a la torre, se construyó la primera iglesia de la villa “Iglesia de San Martín”.

Recientemente, en los espacios que ocuparon la torre, la iglesia y el antiguo “Convento de San Agustín”, se han encontrado ruinas fenicias que han puesto en valor el sitio, dando un giro importante al conocimiento de nuestra historia.

Desde el siglo XIV, y hasta la primera mitad del XVI, el urbanismo de la villa estaba formado por varias calles -Cuestas del Castillo- que subían hasta la cima de la pequeña fortaleza y la Iglesia de San Martín. En la misma época y cercano a la iglesia, se creó el primer barrio de la villa conocido como “El Barrio Nuevo”.

A lo largo de los siglos XVI y XVII, llegaron a Chiclana -por la vía fluvial del río principalmente- comerciantes de la Carrera a Indias residentes en Cádiz que edificaron aquí sus segundas residencias, dotándolas de jardines y huertas. Además, construyeron bodegas y lagares donde producían vinos y aguardientes. También hicieron almazaras para obtener el aceite de los olivares del término. Igualmente, construyeron almacenes donde acopiaban mercancías con destino a América sobre todo.

Gran parte de estas casas se hicieron en las zonas bajas cercanas al río -algunas con sus propios embarcaderos-, al objeto de utilizar la navegación que éste les proporcionaba. Asimismo, parte de la población autóctona se fue desplazando hacía esa zona, creándose nuevas arterias y manzanas de casas.

A partir del año 1575, tenemos los primeros datos sobre las casas que formaron las antiguas calles denominadas “Larga de las Huertas”, -hoy Jesús Nazareno-, “De la Aguardientería”, -actualmente Constitución- y “Del Beneficiado”, conocida entre sus vecinos como “De la Comedia”, pero rotulada “García Gutiérrez”, dedicada a nuestro insigne poeta y dramaturgo, como podemos leer en el libro editado por la Fundación Viprén Calles y Plazas de Chiclana de la Frontera (nomenclatura histórica desde 1700), cuyos autores son Manuel Meléndez Butrón y Fco. Javier Yeste Sigüenza”.

El origen de esta céntrica calle conocida antaño como “Del Beneficiado” tuvo su inicio en el año 1603, como continuación de la calle “Aguardientería”, hacia el camino de las “Huertas de Baizán y Ermita de la Soledad”. Así consta en los documentos de la iglesia Mayor (Isletas).

Fueron gentes humildes y pescadores los que construyeron las primeras casas en la zona (casas pajizas). La mayoría de ellas, con techos cubiertos de hojas de palmitos (chamaerops humilis), o bien de enea (typha), extraída de lagunas cercanas. En los documentos citados, aparece una alfarería o cantarería al final de la calle.
A lo largo del siglo XIX, se fue colmatando con nuevas construcciones la parte de la acera derecha, en zona de albinas.

Durante el antiguo régimen, al objeto de sustentar económicamente al clero, se creó una institución jurídica eclesiástica llamada “Beneficiado”, con oficio sagrado y el derecho a percibir ingresos económicos derivados principalmente de los diezmos y otras propiedades de la Iglesia.

El Beneficiado era un clérigo que había recibido el nombramiento jurídico del obispo u otra autoridad eclesiástica o, a veces, el rey. El cargo era a perpetuidad de los beneficios de una parroquia o bienes de la Iglesia en una villa o ciudad. Además, no era necesario tener la residencia en el lugar del nombramiento.

En el caso que nos ocupa, fue el Canónigo de la Catedral de Cádiz y Beneficiado de Chiclana D. Jerónimo Fernández Villanueva quien dio origen al nombre de la calle.
Hijo de D. Jorge Fernández de Villanueva -Caballero de Santiago y Contador del Rey y de Dª Isabel de Villanueva-, fue un hombre influyente y respetado en la ciudad de Cádiz. Fundador del Convento de las Religiosas Descalzas de la Concepción de Santa María de la Piedad en dicha ciudad (1668).

D. Jerónimo, al igual que otros canónigos de la Catedral de Cádiz, pasaba largas temporadas en Chiclana, donde poseía algunas propiedades como vemos en los siguientes documentos:
En el año 1656, ante el notario Nicolás Serafín, adquirió la casa y jardín que anteriormente habían pertenecido al igualmente canónigo Francisco de Estrada. El documento dice que “La cerca que la rodeaba y el jardín tenían su entrada por la calle de Larga de las Huertas”.
Posteriormente, en 1659, ante el mismo escribano, compró un trozo de solar detrás de la calle “Larga de las Huertas”, a Andrés Mejía y Catalina García, para ampliar la casa, el huerto y jardín.
Otro título nos dice que, en 1667, pagó al capitán Pedro de Molina, unos terrenos linderos a la casa para ampliar el jardín.

El Consejo de Justicia y Regimiento de la villa, un año después, le concedió, en el mismo lugar, dos solares con accesos por la calle “Larga de las Huertas y del Beneficiado”, a condición de dejar 2 ducados para las fiestas del Corpus.
Hechas las oportunas investigaciones, hemos situado una parte del desaparecido “Jardín del Beneficiado” en el solar que ocupó hasta hace pocos años la popular carpintería de “Remigio”.

Otro personaje importante que vivió en dicha calle en los últimos años del siglo XVIII fue José Feduchi y Sánchez “Tercer Conde de las Cinco Torres”, hombre ilustrado y de buen gusto que en la construcción de su “casa-palacete” mejoró notablemente la arquitectura y fisonomía de la calle.

Éste adquirió, en venta judicial de la Real Justicia de la Villa, una casa grande ruinosa que perteneció a los herederos del alférez D. Francisco de Aragón y Sierra. La finca había salido a subasta en el año 1795, siendo corregidor de la villa José María Gómez y Padre General de Menores, Andrés Andino.

Transcurrido un año, en el que hubo que poner de acuerdo a los numerosos herederos de la finca, se firmó la carta de adjudicación el día 19 de enero de 1796, por importe de 18.134 reales de vellón, ante el notario público de la villa Francisco de Paula Valdovino, tal como aparece en el Protocolo de Chiclana 373, que se encuentra en al Archivo Histórico Provincial de Cádiz.

La extensa memoria del citado documento dice que el alférez Francisco Aragón de Sierra casó tres veces. La primera vez, con María de Segovia, con la que tuvo varios hijos, pero ella falleció. La segunda, con María de Torres, que le dio varios hijos, pero esta también falleció. La tercera, con Andrea Rodríguez, con la que tuvo más hijos. Todos fueron herederos de la mencionada casa.
Ese mismo año, el conde adquirió una casa en la calle de la Aguardientería, que unió a la finca anterior.

En el año 1830, murió este destacado personaje residente en Chiclana. Las “Cláusulas de Testamentos”, conservadas en el Archivo de la Iglesia Mayor correspondientes a dicho año, dicen lo siguiente:“José Feduchi y Sánchez, Conde de las Cinco Torres, Capitán del Ejército retirado y condecorado con la Cruz de Honor de las Casas Capitulares de la ciudad de Cádiz, de donde era natural y vecino y residente en esta villa, hijo legítimo y de legítimo matrimonio de D. José Feduchi y de Dª Isabel Sánchez Cortés, otorgó poder para testar en favor de Dª Rafaela Aguayo, su legítima consorte, falleció el día 9 de octubre de 1830”.

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