Feliz Navidad

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El Museo de Chiclana acoge hasta el próximo 9 de enero una muestra de christmas navideños

Programada hace más de un año, no estaba prevista como respuesta. No pretendió serlo. No lo pretende. Pero es verdad que a veces las coincidencias inciden sobre el significado y cosas idénticas parecen o resultan, en contextos diferentes, asuntos bien distintos.
Hace unos días saltaba a páginas principales de la prensa algo que pudiera parecer anecdótico o intrascendente. Pero igual, tomado como síntoma epidérmico de algo más profundo, no lo sea tanto.

Un consejo que, al parecer, se daba desde la Comunidad Europea, si no a todos, sí a sus funcionarios. Una recomendación para no herir sensibilidades. Lo de siempre. En concreto, evitar utilizar expresiones poco integradoras, incluso excluyentes, impropias de una Europa plural. Por ejemplo, “Feliz Navidad”. La propuesta, que no pasa por suprimir las fiestas a la que esta asentada expresión alude, es custión más bien nominativa. Que aquí, ya sabemos, cuando la realidad es tozuda o inoperantes nosotros sobre ella, cambiamos las palabras y arreglamos con cuatro eufemismos las cosas y así, cambiando el discurso, aterrizamos de golpe en Utopía.

Pretende difundir la pintura clásica a través de los christmas navideños

En lugar de “Feliz Navidad”, mejor “Felices Fiestas”.
A nosotros nos pilló fuera de juego la cosa y montando ya la nueva Temporal que inauguramos la semana pasada. Una Exposición Temporal que lleva por título precisamente “Feliz Navidad” y que ha querido ser una manera de felicitar las fiestas desde el Museo. Pero no sólo. El subtítulo de la misma la justifica -si tal justificación fuera precisa- en nuestras instalaciones: “La difusión de la pintura clásica a través de los christmas”.
El ritmo vertiginoso de nuestros tiempos últimos propicia también rápidos olvidos y de cosas de ayer o anteayer parece, de golpe, que ha pasado mucho, muchísimo tiempo.
Si hace nada los fueron desplazando los correos electrónicos, poco después los fueron relegando los SMS o los, más caros, MMS. Luego, casi a renglón seguido, apareció el Whatsapp, más instantáneo que la telepatía, vamos.

Estas tarjetas contenían con frecuencia imágenes de célebres pinturas

Nos referimos , ya que en estas fechas nos encontramos, a los llamados -extranjerismo superfluo, globalización colonizadora también esto- christmas, esas entrañables tarjetas ilustradas con motivos más o menos navideños que nos hacían saber ocasionalmente, y no sólo ocasionalmente, que nos tenían presentes nuestros amigos, nuestros familiares, nuestros compañeros, incluso alguna que otra empresa o entidad con intereses más crematísticos.

Los chritsmas acercaron las pinturas de los museos al público

Con frecuencia, estas tarjetas -a veces con estupenda calidad de impresión- contenían imágenes de célebres pinturas alusivas a pasajes navideños -tomados de las escrituras canónicas, de los textos apócrifos o de relatos tradicionales-. Pasajes tales como la Anunciación, el Nacimiento, la Adoración de los pastores, la Adoración de los magos.
Tras estas obras, aparte preciosas pinturas anónimas del medievo -románicas y, sobre todo, góticas-, nombres de primera línea. Por citar sólo algunos de los aquí presentes: Mengs, Van Eyck, Murillo, Maíno, etc.

Estos chritsmas contribuyeron a la difusión de la pintura de los museos acercándolas a los domicilios particulares. Durante largos años, en tiempos en que no existía internet y no solían haber en las casas sencillas buenos -ni malos- libros de arte, estas pequeñas, humildes y entrañables tarjetas fueron ocasión de contacto con el soberbio arte de primera. Un pequeño museo doméstico y efímero. Una fiesta en medio de las fiestas.

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