Orgullo del “chiclanero” Van der Vaart

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El holandés, que ha fichado por el Betis, es asiduo a veranear en Chiclana junto a sus abuelos maternos

L.R./Chiclana

Orgullo. No se puede decir otra cosa tras una pequeña conversación con Rafael García, más conocido como ‘el abuelo de Van der Vaart’. El jugador holandés, que recientemente ha fichado por el Real Betis, tiene en Chiclana una parada habitual cada verano, ya que su familia materna procede de este rincón gaditano.

Corrían los años 60 cuando Rafael emigraba hacia los Países Bajos para trabajar en una empresa de fundición. Al tiempo, su mujer, Dolores Gallardo, también viajaba hasta Holanda donde establecieron su lugar de residencia. De una de sus hijas, casada con un holandés, nació el pequeño Rafael. Según cuenta su abuelo, desde muy niño jugaba al fútbol y estuvo en las escalas inferiores del Ajax de Amsterdam, donde se forjó hasta convertirse en el jugador de talla internacional que ha sido y es ahora.

Todos los veranos tenían una cita obligada en las playas chiclaneras donde “todo el mundo se quedaba asombrado de cómo jugaba”, comenta García. Además de eso, lo llevaba de vez en cuando por los campos de fútbol para que se desfogara y siguiera practicando el deporte rey.

Con el tiempo triunfó en el Ajax y vino a España para fichar por el Real Madrid, donde estuvo dos años. Cuentan los abuelos maternos que tenían “el corazón dividido”, cuando la selección ganó el Mundial de Sudáfrica, ya que la Final fue contra Holanda y Van der Vaart era una de las grandes estrellas. “Cuando repiten el gol de España es el que se tira en la portería”, comenta con cierta gracia su abuela Dolores. Van der Vaart sonó hace unos meses por unas declaraciones que hizo en referencia a su abuelo materno. Sus raíces le hacen tirar hacia tierras gaditanas y quiere acabar sus días de fútbol en el Cádiz CF, al menos esto es lo que comentó en un primer momento. Al respecto, Rafael García se ríe y dice que es cierto, “me lo prometió y seguro que lo cumple”, siendo el motivo principal “el amor que siente por esta tierra”. Ahora en tierras hispalenses ha evitado esas declaraciones, no en vano forma parte del club del Villamarín y “tampoco es cuestión de querer irse a las primeras de cambio”.

Ante lo cerca que se encuentra ahora, algo más de una hora de Sevilla, no será raro ver a Van der Vaart más a menudo por Chiclana y si algún día decide colgar las botas en el club cadista, cumplirá el sueño de su abuelo que vive, permanentemente, con el orgullo de que su nieto es un jugador de élite internacional, como se ve en las diferentes referencias que tiene en el salón de su casa.

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