Los pregones de los vendedores al estilo tradicional, a viva voz y cantados

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LUIS ROSSI/Chiclana

Unos 50 años lleva Rafael Serrano buscándose la vida entre la arena de La Barrosa y la de Sancti Petri. Su hijo, es ahora quien ha tomado el relevo como pregonero de las tradicionales sultanas de coco. Según cuenta Rafael, fue “denunciado” hace unos días por un turista al que, al parecer, “le molestaba el sonido que emitía desde su altavoz”, según el propio denunciado. Estos “pregoneros” del siglo XXI, llevan varios años utilizando megafonía autónoma para poder llegar más lejos a la hora de pregonar sus productos.

Sin embargo, desde la Delegación de Consumo niegan que haya habido denuncia alguna, aunque sí hubo una intervención de los técnicos de Sanidad, encargados de inspeccionar los requisitos para cumplir los parámetros que exige la ‘Q de Calidad’. 

Según la delegada, María de los Ángeles Martínez, en declaraciones a este medio, niega que se les haya prohibido el uso de la megafonía para vender en las playas. “Lo que no está permitido es superar el volumen de sonido de 65 decibelios”, algo que, al parecer, se supera con el equipo que utilizan para vender sus dulces.

‘El Surtana’ se lamenta de que, a su edad, ya no tiene la voz para alzarla y le cuesta la misma vida ganarse “cuatro duros” para que, encima, no pueda llegar a más gente en una playa “tan grande como La Barrosa”. Sostiene que son estos meses los de mayor auge del negocio y que tienen “todos los papeles en regla”, para poder vender, “desde las licencias hasta el de autónomo”.

Por su parte, Martínez Rico aclara que este tipo de vendedores ambulantes no puede  emplear megafonía, sin embargo, el caso de Rafael Serrano es excepcional debido a su singularidad.

Este año se han expedido casi 30 licencias para poder ofrecer productos en la playa a las que hay que sumar las de la zona de servidumbre. Lo que sí especifican desde la delegación es que no hay licencias para los conocidos como ‘lateros’. La venta de bebidas no está permitida porque “supondría una  competencia desleal” a los concesionarios de los quioscos y chiringuitos instalados en la zona. “Sólo hay licencias, excepcionalmente, para la venta de refrescos más allá de la Loma del Puerco, que no hay chiringuitos”, según la delegada del área. 

MEDIO SIGLO

“De coco y huevo oiga”. Si hay una frase que se ha repetido miles de veces en la Barrosa, y que todo chiclanero reconoce, es esta, cuyo autor es Rafael Serrano, más conocido como ‘El Surtana’. Cualquier veraneante, de Chiclana o foráneo, le pone voz a esta ya mítica y dulce frase que tantos veranos nos ha acompañado. Además, la imagen de Rafael, con su canasto de mimbre y con su megáfono, a más de treinta  y cinco grados, recorriendo la playa, es también una postal para el recuerdo, o lo era. 

Restringida la venta de bebidas

Casi 30 licencias se han expedido este año para poder ejercer la venta ambulante en las playas chiclaneras de La Barrosa y Sancti Petri. Hay de varios tipos, diferenciándose entre ropa y alimentos. En este segundo caso, lo único que está permitido es la venta de sultanas, camarones, barquillos y patatas fritas. Tanto para las bebidas como para otros productos comestibles, caso de los frutos secos -que suelen ser habituales verlos en las playas- no se  tramitan autorizaciones para no crear una “competencia desleal”, según la delegada de Consumo, Martínez Rico, con los establecimientos concesionarios de la zona. A los vendedores ilegales que se intentan identificar lo antes posible.

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