El asesinato de Cánovas del Castillo

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El 8 de agosto de 1897, el anarquista itlaiano Angiolillo asesinó al presidente del Gobierno Antonio Cánovas del Castillo

El domingo 8 de agosto de 1897 caía asesinado bajo unas balas anarquistas, en el balneario de Santa Águeda (Guipúzcoa), el presidente del Gobierno Antonio Cánovas del Castillo. Un anarquista italiano, Michele Angiolillo, le había disparado tres veces con un viejo revólver mientras leía tranquilamente el periódico en un banco de una de las galerías del balneario que conducían al comedor. El asesino quería vengar así, –según sus declaraciones– a los compañeros ejecutados en el castillo de Montjuic por el atentado durante la procesión del Corpus Christi en Barcelona, en junio de 1896, donde murieron 12 personas y 40 resultaron heridas. Fueron detenidos 400 sospechosos, muchos de ellos torturados, otros deportados o condenados a cadena perpetua y cinco de ellos, ejecutados. Hubo protestas en Europa y Cánovas perdió crédito político a pesar haber sido responsable de tres procesos de pacificación.

Chiclana guardó tres días de luto oficial tras el atentado contra Cánovas

¿Quiénes estaban detrás del asesinato? Se ha especulado, y no sin cierta razón, que el magnicidio estuvo relacionado con los insurrectos cubanos o los portorriqueños. También incluso se cree que el Gobierno de los Estados Unidos, que estaba ansioso por poner sus garras en “la perla del Caribe”, anduvo detrás. Un consejo de guerra condenó a Angiolillo a muerte y fue ejecutado a garrote vil 11 días después del atentado. La reprobación por el asesinato fue unánime. El prestigio del político malagueño durante aquellos años de la Restauración, y el cargo que ocupaba en un periodo de la historia de España tan especial, tan decisivo, provocó una tremenda convulsión humana y política. Pronto España entraría en guerra contra los Estados Unidos y se perderían las últimas colonias de ultramar.
En Chiclana la noticia se recibió con consternación y respeto guardándose tres días de luto como señalaba el Real Decreto de la reina gobernadora, María Cristina de Habsburgo-Lorena (1858-1929) –segunda esposa del rey Alfonso XII– en un comunicado del ministro de la Gobernación, Fernando Cos-Gayón, que aparecía insertado en el Boletín Oficial número 182.

Conservadores y liberales chiclaneros mostraron su pesar por el fallecimiento

En la sesión ordinaria de Cabildo celebrada el 13 de agosto se leyeron dos comunicados, el primero proclamaba: “Queriendo dar un insigne testimonio del profundo dolor que le a causado en su real ánimo y producirá en la nación el fallecimiento del eminente hombre de Estado, presidente de mi Concejo de Ministros Don Antonio Cánovas del Castillo, muerto alevosamente en los momentos que mas necesitaba la patria de su grande inteligencia y relevantes dotes; y para significar (…) el alto aprecio y consideración en que he tenido siempre sus servicios y lealtad, de acuerdo con mi Concejo de Ministros:= En nombre de mi augusto hijo el Rey Don Alfonso XIII, y como reina Regente del Reino,= Vengo en decretar lo siguiente:= Artículo 1º. Se tributarán al cadáver de D. Antonio Cánovas del Castillo, los honores fúnebres que la ordenanza señala para el Capitán General de Ejército que muere en plaza con mando en Jefe, celebrándose además en Madrid solemnes exequias el día que se fije= A la conducción del cadáver y á las exequias concurrirán mi Concejo de Ministros y comisiones de todos los cuerpos, así civiles como militares= Art. 2º Por mi Ministro de Gracia y Justicia se dirigirán Cartas Reales á los muy Reverendos Arzobispos, Reverendos Obispos, Vicarios capitulares y Jurisdicciones (…), para que en todas las Iglesias, Catedrales, Colegiatas y Parroquias de sus Diócesis respectivas hagan celebrar el correspondiente oficio de difuntos= Art. 3º Durante tres días, á comenzar desde el día siguiente á la fecha de este Real decreto, vestirán luto riguroso las clases todas del Estado= Dado en San Sebastián á 9 de Agosto de 1897= María Cristina. =El Presidente interino del Concejo de Ministros, = Marcelo de Azcárraga=”

El segundo comunicado correspondía al Ministerio de la Gobernación y decía: “Con profundo dolor pongo en conocimiento de V. S. que el Excmo. Sr. Presidente del Concejo de Ministros, D. Antonio Cánovas del Castillo, ha fallecido hoy en el Establecimiento balneario de Santa Agueda, victima de un infame asesinato. La impresión producida en Madrid por la noticia de este tristísimo e inesperado suceso ha sido de unánime, universal é indignada protesta contra el odioso crimen, que ha privado á la Patria y á la Monarquía de los servicios que todavía podían esperar de quien tantos y tan extraordinario les había prestado en larga y gloriosa carrera. Los telegramas que han comenzado á llegar de provincias manifiestan iguales sentimientos, que son, sin duda, los de toda alma honrada y de todo buen patriota en este día de duelo Nacional= Dios guarde a V. S. muchos años= Madrid 8 de Agosto de 1897= Cos-Gayón = Sr. Gobernador de la Provincia de…”
Terminada la lectura el alcalde, José Medina Araujo, tomando la palabra expuso: “que cuanto el pudiera decir de las relevantes dotes y de los extraordinarios servicios prestados á la Patria por el insigne estadista Excmo. Sr. Don Antonio Cánovas del Castillo, aparecen consignadas en las expresadas disposiciones y sus méritos reconocidos por la augusta Señora que con tanto acierto rige los destinos de la Nación al conceder al cadáver los mayores honores fúnebres. Al consignar la protesta contra el odioso crimen (…) y expresar su profundo sentimiento por tan irreparable pérdida se permite proponer al Cabildo tomar los siguientes acuerdos: 1º Levantar la sesión en señal de duelo. 2º Que se celebren honras fúnebres en la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista”.

El líder del partido liberal, José Quecuty Aragón, pidió la palabra y concedida por la presidencia dijo: “la minoría liberal se asocia á las manifestaciones hechas por el Sr. Presidente y pide á la Corporación le conceda un voto de confianza para que lleve á efecto los acuerdos que ha propuesto”. El Cabildo por unanimidad: “elevó á acuerdo las manifestaciones hechas por el Sr. Precidente y el Concejal Sr. Quecuty, y en su virtud se levantó la seción en señal de duelo extendiéndose la presente acta que firmarán los Sres. que han asistido, y que certifico. El secretario”.

De esta manera en Chiclana, como en el resto de España, las dos grandes formaciones políticas –la conservadora y la liberal– expresaron sentimientos de hondo pesar y muestras de condena. No quedaron a la zaga los republicanos y socialistas que se unieron, igualmente, a la repulsa del vil y alevoso magnicidio revindicando, al mismo tiempo, “que nadie tiene derecho de quitar la vida otro ser humano”. Del mismo modo lo hicieron los agentes sociales y empresariales que apoyaban el sistema de alternancia pacífica del poder entre partidos. Fallecía Cánovas, surgían nuevos líderes políticos, y otros asesinos, emergerían de las tenebrosas sombras.

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