Con nosotros, Antonio Benítez

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El Museo de Chiclana acoge la exposición “La luz en el amor… Las sombras del olvido” que estará abierta al público hasta el próximo 17 de abril en el espacio “De paso”

Hemos hablado en más de una ocasión de un afán que nos mueve. Muy poco a poco, en la medida de nuestras posibilidades, ir subsanando ciertas ausencias artísticas en los fondos municipales, ciertos silencios. A tal fin dedicamos parte de nuestro tiempo y de nuestro presupuesto a rastrear y conseguir obra de ciertos artistas que ya no están entre nosotros. El encargo, obviamente, no es pertinente ya, y vamos encontrando lo que vamos encontrando.

La muestra está compuesta por grabados y poemas del artista chiclanero

No se trata con esto sólo de enriquecer la colección del Museo, la colección municipal. Que también. Se trata, además, de hacer justicia. También respecto del futuro.
Imaginemos, por ejemplo, que ciertas ausencias llevaran a pensar que quienes no están presentes en los fondos artísticos municipales no estuvieron, no existieron. Podría, a simple vista, parecer así. Pero no. Son todos los que están. Pero faltan nombres que también son.
Entre otros, por ejemplo, el de Antonio Benítez.

El Museo de Chiclana sigue incrementando los fondos artísticos municipales

A final del año recién pasado se cumplieron los veinticinco años del fallecimiento de este artista chiclanero que pasó la mayor parte de su vida en Madrid, lo que en parte -sólo en parte- explica la ausencia de su obra entre nosotros. Durante sus años en la capital no dejó de frecuentarnos con regularidad y ejercer, cuando por ahí, permanentemente de chiclanero. Buen embajador.

Veinticinco años.
La cifra -redonda según los usos aunque no acabe en cero- nos pareció ocasión oportuna para una conmemoración. Así, decidimos mostrar, por primera vez, al público la primera de las piezas de Benítez que conseguimos, una altorrelieve en bronce representando a Baco. Nos parecía que esta divinidad de la Antigüedad Clásica nos hablaba, al margen lo plástico -que también-, de Antonio Benítez: de su generosa alegría de vivir, de su sosegado hedonismo, de las fuentes paganas de su vida y de la obra de un autor que se vindicaba, por ésta y otras razones, renacentista.

La presentamos el pasado día treinta de diciembre. En vísperas de las uvas. Para mostrar una cabeza de Baco no nos venía mal la cosa.

La exposición da cuenta de la rica personalidad de Antonio Benítez

Este bronce de 1984 lo adquirimos para Chiclana hace aproximadamente tres años. Hace bastante menos, ni un año siquiera, una precioso estuche -edición limitada a sólo 60 ejemplares- que, bajo el título “La luz del amor… Las sobras del olvido”, objeto de nuestra última Exposición Temporal por cierto, reúne seis grabados al barniz blando y unos poemas suyos litografiados, así como una grabación de los mismos en la voz del propio autor. Una obra, pues, de carácter mixto, que da cuenta de la personalidad diversa y rica de este artista plástico chiclanero, también poeta y excelente rapsoda. Poeta en el amplio sentido de la palabra originaria: un poeta que pinta, un poeta que esculpe, un poeta que escribe, como recoge el texto de presentación de esta cuidada edición salmantina de 1992. Un creador.

Su obra, expuesta en relevantes galerías y espacios públicos diversos, está presente en numerosas y selectas colecciones particulares de España, Alemania, Argentina, Colombia, Dinamarca, Estados Unidos, Francia, Inglaterra, México, Portugal, Suiza y Venezuela. También, desde ahora, presente en los fondos municipales y visible en los espacios expositivos del Museo de Chiclana.

Esta nueva Exposición Temporal, inaugurada el pasado día 21 de enero, estará abierta al público en hasta el 17 de abril de este mismo año.

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