El Coto de la Isleta de la Grana, Doñana y Marismilla

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El Coto de la Isleta es uno de los espacios naturales mejor conservados desde la antiguedad, época en la que era denominado “Coto de la Isleta de la Grana”

Uno de los espacios naturales mejor conservados en nuestro término desde la antigüedad, es el Coto de la Isleta, situado entre el Caño de Sancti-Petri, los esteros y Chiclana.
Su cercanía a lugares tan emblemáticos como el Castillo y su entorno, donde los historiadores sitúan el famoso Templo de Hércules, indican que el sitio tuvo que estar relacionado con los antiguos pobladores de estos territorios. Esta idea se observa en uno de los párrafos del memorial enviado al Consejo de Justicia y Regimiento de Chiclana el día 20 de mayo de 1768, por el Duque de Medina Sidonia, sobre la posesión del Coto de la Isleta de la Grana.

La Grana se extraía de las carrascas y era utilizado para teñir las telas

En el citado documento, se dice que para pasar a dicha Isla, era preciso barco y aguardar proporción de mareas, reconociéndose a su entrada, vestigios antiguos de alguna corta habitación que allí hubo. Es fácil pensar que esos “vestigios antiguos”, fueran anteriores al año 1303, en el que el término de Chiclana fue donado a D. Alonso Pérez de Guzmán el Bueno, fundador de la Casa de Medina Sidonia. A partir de esa fecha, el Coto de la Isleta de la Grana, junto con el Coto de la Mar (Coto de San José), formaron parte de los cotos de caza del Ducado, con las mismas ordenanzas que se habían establecido para los bosques de Doñana y Marismilla. En los documentos consultados en los archivos de la Iglesia Mayor y Municipal, correspondientes a los siglos XVI al XVIII, hay algunas referencias al lugar denominándolo “Coto de la Isleta de la Grana”. El nombre de Grana es debido a la gran cantidad de este producto que se extraía de las carrascas que allí había y era utilizada desde la antigüedad para teñir las telas.

La carrasca, cuyo nombre científico es Quercus coccifera, pertenece a la familia de las fagáceas.

Es engendrada por el ataque de una cochinilla o chinche (Kermes ilicis o Coccus ilicis), a los arbustos de carrasca, chaparros, coscoja y otros, formando unas bolitas que disecadas y tratadas producen el tinte purpura o granate. Sobre la producción de Grana en nuestro pueblo, escribe el historiador Pedro de Medina, en sus crónicas sobre el Ducado de Medina Sidonia publicadas en el año 1561, lo siguiente:

“Esta villa se llamó Chiclana de la Grana y se llamó de la Grana porque en sus campos se cogía tanta grana, que es aquellos granos tamaño como garbanzos pequeños, de los cuales se saca el polvo con que se tiñen los paños, que llaman granas finas”.

Continua el texto explicando la importancia que tenía para la villa la recogida de este producto, en el que durante una semana, participaban gran cantidad de hombres, mujeres y jóvenes que cobraban alrededor de veinte maravedís, o medio real por cada libra que recogían, que era entregada en el almacén del Duque, donde se curaba y se sacaba el polvo, que después era vendido a muy buen precio, a los comerciantes que venían de muchas partes.

El día 10 de enero del año 1648, D. Gaspar Alonso Pérez de Guzmán el Bueno, Duque de Medina Sidonia, concedió el Coto, por juro de heredad, y la condición de pagar cinco ducados anuales para la fiesta del Santísimo Sacramento de Chiclana a D. Rafael Vándalo de Aragón, sargento mayor de las compañías de milicias de la villa, en consideración a los servicios prestados a la Casa por él y su familia.

Durante una semana, participaban gran cantidad de personas en su recolección

El documento dice: “En consideración a vuestros servicios, y de los que vuestros mayores hicieron a mi casa, os hago merced a vos el dicho sargento mayor D. Rafael Vándalo de Aragón de la dicha Isleta que llaman de la Grana, y está entre los ríos y esteros, del término de dicha villa […], y habéis de poder hacer y fabricar en la dicha Isleta los edificios que os pareciere como en cosa propia vuestra, sin que nadie os turbe ni inquiete en la posesión de ella ni se atreva a cazarla sin vuestra licencia, y el que lo hiciere incurren las penas impuestas en las Ordenanzas de mi Bosque de Doña Ana y la Marismilla”. Aunque faltan datos para hacer una buena cronología del lugar, se sabe que tras la muerte del sargento mayor Rafael Vándalo, el Coto de la Isleta de la Grana, estuvo en posesión del presbítero Francisco Granero, quien lo vendió en el año 1690, al Marqués de Montecorto, imponiéndole diez ducados para la fiesta del Santísimo Sacramento. Es probable que los Montecorto, conservaran el disfrute de la Isleta durante muchos años, aunque faltan testimonios que lo confirmen. En el año 1768, en las Actas Capitulares celebradas el día 21 de mayo, se vio un memorial de confirmación del uso y posesión de dicho Coto, firmada por el Duque de Medina Sidonia D. Pedro de Alcántara Alonso de Guzmán el Bueno, el día 20 de mayo de 1768, en el Real Sitio de Aranjuez, a favor de los herederos de Vicente Caballero, siendo recibida y aceptada por el Consejo de Justicia y Regimiento de Chiclana, donde se expone lo siguiente:

“Por cuanto por parte de D. Rodrigo Caballero vecino de la ciudad de Cádiz, se me ha representado que por muerte de D. Vicente Caballero, su padre difunto ha recaído en su persona, y dos hermanas suyas, el goce y posesión del Coto de la Isleta que llaman de la Grana termino y Jurisdicción de mi Villa de Chiclana, circundada de dos ríos que salen del brazo de mar que entra por la Barra de Santi-Petri distando de dicha Villa, poco más de un tiro de cañón de artillería, y se compone de veinticinco a treinta suertes de tierra a corta diferencia montuosa, lentiscos y carrascas por algunas partes del alto de un hombre y por las más como de una vara, y en la cual se crían algunos conejos y perdices, y muy pocos pastos, por ser la tierra arenisca, y chinosa, y tan infructíferas que habiéndose sembrado algunas veces de piñón no ha nacido sino tal cual; y para pasar a dicha Isla, es preciso barco y aguardar proporción de mareas, reconociéndose a su entrada, vestigios antiguos de alguna corta habitación, que allí hubo, y hoy ni aún choza o casa de paja existe, cuya Isleta y Coto de Caza se concedió a los causantes de dicho Rodrigo, por el Sr. Duque D. Gaspar Alonso mi tercero abuelo como Señor Solariego de dicha mi Villa de Chiclana, por su provisión expedida en diez de Enero de mil seiscientos cuarenta y ocho”.
Por todas estas referencias históricas, por la importancia que tuvo la grana en la economía de la villa, sería justo rotular el camino que llega al Coto desde la rotonda de Carboneros con el nombre de “Camino de la Isleta de la Grana”, en clara reminiscencia de nuestra historia.

LA GRANA. Un cultivo que se prolongó hasta principios del XIX

Distintos historiadores recogen en sus crónicas la importancia de este producto en Chiclana

El historiador Agustín de Orozco en el año 1598, en su historia de la Ciudad de Cádiz, en la descripción de Chiclana hace referencia a la grana de esta manera:
“Llamase Chiclana de la Grana por ser mejor la que allí se coge que en las otras poblaciones de Vejer, Conil, Medina Sidonia y Puerto Real, donde solamente la hay en esta comarca que sea cosa de consideración, que es cosecha utilísima y dada como del cielo con particular providencia para socorro y granjería de las gente pobre que la coge; y se cría en unas carrasquillas por el mes de Mayo, y con ella se da mejor color y tinta a los bonetes que se labran en Toledo y Córdoba que con otra ninguna tinta o pasta”.
También, D. Nicolás de la Cruz Bahamonde (Conde Maule), en su libro de “Viaje de España, Francia e Italia”, al describir a Chiclana, habla sobre la recogida de este producto, que aún se hacía en los primeros años del Siglo XIX: “Hay una grana silvestre que sacan de los carrascales en sus inmediaciones, la cual se vende con estimación para el extranjero. Convendría cultivar este ramo de comercio que al presente es corto”.

Jesús D. Romero/Chiclana

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