Día de los difuntos, una tradición

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Todas las culturas cuentan con ritos propios sobre cómo se debe recordar a los muertos

El culto y recuerdo a los difuntos en todas las culturas y civilizaciones conocidas de la Historia es un patrón cultural universal. Siempre fue y aún hoy lo es una constante omnihumana, aunque difieran los ritos y creencias funerarias.

En todas las culturas, en todas las religiones, los ritos que se le deben a los muertos como miembros que fueron de una sociedad, son variados y a veces complejos. Y a pesar de las diferentes cosmologías, existe una premisa que se cumple en todas ellas y es que, a los difuntos se les homenajea –de ahí las consabidas honras fúnebres– dándoles con ello, un nuevo lugar simbólico en la sociedad.

La muerte no es un hecho final, sino un viaje al más allá. Es la continuación de la vida en otro espacio, común para todas las religiones, pero con distintos nombres. Por ello los ritos de despedida no son nada baladíes.

Chiclana cuenta con dos cementerios, San Juan Bautista y el Mancomunado

Todavía, inmersos en esta época de hipermodernidad, y aunque nuestros paradigmas religiosos hayan evolucionado, nuestra actitud ante la muerte es semejante a la de nuestros antecesores hace milenios.

En Chiclana, el recuerdo y la visita al cementerio para honrar a los difuntos en este día permanece como una tradición, quizás con menos afluencia que antaño. Se resiste como un “survivals”, como una costumbre ancestral de otro tiempo lejano cuando éramos una sociedad más rural y menos urbanita que la actual. Sin embargo, hemos de señalar, que es una manifestación cultural, social y religiosa importante, tras el rito de paso de la muerte.
La muerte como hecho consustancial al ser humano como un proceso lógico, inevitable e irreductible desde los inicios de nuestra andadura como “homo erectus erectus”, las primigenias formaciones sociales humanas de cazadores-recolectores o las primeras sociedades preestatales… hasta la actualidad. Una actualidad que hace de este Día de los difuntos más especial y significativo.

Más emotivo que otros, como consecuencia directa del número de fallecidos en España y en el mundo por la pandemia de la Covid-19. Para los españoles es la mayor tragedia humana desde la guerra civil. En Chiclana la cifra de personas fallecidas asciende a 18, aunque aumentó el número de contagiados el pasado octubre hasta alcanzar los 623 desde el inicio de la pandemia.

En San Juan Bautista se pueden ver las lápidas de chiclaneros ilustres

Por ello, haciendo un paréntesis, nuevamente tenemos que hacer un llamamiento a la ciudadanía para que todos actuemos con responsabilidad cumpliendo las medidas higiénicas-sanitarias que nuestras autoridades sanitarias nos aconsejan: uso de la mascarilla, mantener la distancia social, limpieza frecuente de manos y evitar las reuniones sociales de más de seis personas.

A pesar de ello, con prudencia y respeto a las normas, en estos días pasados y sobre todo durante el día 2, Día de los Difuntos o Día de las Ánimas, muchas personas han honrado a sus antepasados fallecidos.

Entre otras prácticas, además de oír misa o recordarlos con una plegaria, han visitado uno de los dos cementerios de nuestra ciudad, e incluso a ambos: el Mancomunado Bahía de Cádiz –para llevar flores– y el histórico de San Juan Bautista que, por ser más vetusto, tal vez unos días antes han ido a limpiar, pintar y adecentar las lápidas de los nichos de los difuntos de la familia.

Así, durante más de cien años, –hasta enero de 1992– el cementerio ha sido lugar de última morada para muchos chiclaneros y chiclaneras, y cómo no, es hoy testigo de la historia. Y aún hoy, sigue realizándose enterramientos.

Este año aprovechando la visita íntima a mis difuntos hice un recorrido “histórico”, comocronista de la ciudad, hallando entre las lápidas, nombres de antiguos exalcaldes y exconcejales de la Chiclana del pasado siglo XX.

También están los nombres de otras personas significativas que, por sus actividades empresariales o sociales, hicieron historia en la ciudad; los nombres de los fusilados y desaparecidos durante la guerra civil y el franquismo en el monumento dedicado a su memoria, o el realizado y dedicado a Paquiro en el bicentenario de su nacimiento.
Fue para mí, de alguna manera, una forma de recordar y honrar a los que nos precedieron en el devenir de la historia política social y cultural de nuestra ciudad

SAN JUÁN BAUTISTA

Comenzó a construirse en 1884 con un importe final de 39.675 pesetas

El cementerio de San Juan Bautista comenzó a construirse en 1884 ante la imposibilidad de realizar más enterramientos en el antiguo de El Egido –en el Cerro del Castillo– justo en donde se encuentran los restos arqueológicos de la ciudadela fenicia. Así, el Cabildo municipal, y el alcalde como primera autoridad –el liberal Fermín Urmeneta García de Carrasquedo– decidieron en sesión ordinaria del 10 de noviembre de 1883, construir uno nuevo en extramuros de la ciudad en la zona cercana a la ermita de la Soledad. Llevado el proyecto del arquitecto municipal, Cayetano Santaolla a subasta pública, fue adjudicado a Esteban Real Moreno en la cantidad de 39.675 pesetas.
Inaugurado en el año 1885, cuenta con tres zonas bien diferenciadas, una zona de nichos, panteones y zonas de césped al principio, otra zona con calles de nichos en el centro, y una zona libre al final, en la zona más occidental.

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