Dietas adelgazantes

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Antonio Barba

ANTONIO BARBA

Catedrático de EU del Dto. de Medicina de la UCA

En muchísimas ocasiones nos hemos planteado seguir una dieta para perder peso, algunos decidimos que un profesional nos asesore sobre qué y cuánto comer, para hacerlo de una forma segura. Otras personas, sin embargo, recurren a la publicidad o televisión para intentarlo con alguna de las ‘dietas milagro’ que periódicamente salen a la palestra, contando, o mejor diríamos, exagerando sus virtudes y ocultando su vicios y fracasos, con la esperanza de perder peso sin mucho esfuerzo o sacrificio. Si observamos algunos aspectos de esas dietas, casi todas tienen en común que son bajas en calorías, que han sido seguidas por algunos personajes conocidos que han conseguido pérdidas milagrosas de peso y casi todas llevan un libro o cd consigo donde se dan las normas para su utilización y llevarlas a cabo.

Los más atrevidos comercializan una excesiva gama de alimentos y complementos nutricionales, según ellos milagrosos, donde, según dicen, radica la clave y el secreto de tanto milagro. Lo cierto es que lo que también tiene en común casi todas es que son un fraude. Ante todo debemos tener claro que la dieta es un instrumento para perder peso como sería el caso de un calmante para un dolor de cabeza y que en ningún caso cura o supone una solución definitiva para nuestros problemas de obesidad.

Somos obesos, en la mayoría de los casos, porque comemos mucho y mal y nos movemos poco, y por ello, el único tratamiento radical para la obesidad es cambiar esos hábitos que a lo largo de meses y años nos han llevado a ella, lo demás es alargar el problema y hacer rico a algún listo. En los últimos años, han salido a la luz multitud de dietas, casi todas milagrosas, por lo “eficaces” que resultaban y lo poco que, supuestamente, nos costaba perder peso con ellas. Lo cierto es que de algunas ya no nos acordamos y ninguna ha resuelto el problema de la obesidad. Los numerosos estudios científicos que se han realizado evaluando diferentes métodos dietéticos encaminados a perder peso, han establecido que las más recomendables serían aquellas que presentan una proporción equilibrada de principios inmediatos, que sea moderada y variada, y yo añadiría una más, que sea una dieta personalizada. Cualquier dieta adelgazante, para que tenga éxito, deberá ser una dieta que le guste a la persona que ha de seguirla y que se adapte como un traje hecho a medida. Si no es así, es probable que dure muy poco tiempo. Personalmente, creo en la dieta mediterránea. Es la dieta que más respaldo científico ha conseguido y ha probado durante años su eficacia también como dieta adelgazante. Para nosotros esla más adecuada ya que se adapta perfectamente a nuestros hábitos alimenticios. La dieta mediterránea adelgazante deberá ser hipocalórica, los azucares refinados y grasas saturadas deberán ser excluidos.

Los alimentos ricos en carbohidratos deberemos elegirlos entre los que presentan unos índices glucémicos más bajos, preferentemente por debajo de 50, y en todo caso, y atendiendo a los últimos informes, reducir el porcentaje global de carbohidratos de la dieta a aproximadamente 45%. Mantener la proporción de proteínas ligeramente por encima de las recomendadas, es decir un 25% y las grasas en un 30%, procedentes de los pescados. Una de las ventajas adicionales que presenta esta dieta, es que tras conseguir perder peso con ella, no deberemos cambiar mucho nuestros hábitos nutricionales para volver a una alimentación normal y podemos controlar perfectamente el tan temido efecto rebote.

A tenor de lo comentado, y a modo de resumen, podemos acabar con la frase que dice que lo mejor para adelgazar, sobre todo, comer menos, moverse mucho y poco más.

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