Editorial: Muchas claves

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Tras la resaca de la noche electoral toca hacer reflexiones sobre lo que el pueblo ha dicho en las urnas. Una opinión que se ha podido ver condicionada por un abanico de opciones mayoritariamente de izquierdas que podría haber derivado en una alta e inesperada abstención por parte de los electores chiclaneros.

El escenario político que se presentaba en estos comicios municipales, no sólo en Chiclana sino en todo el país, hacía pensar que la ciudadanía estaba más ilusionada que nunca por poder participar en la ‘fiesta de la democracia’, propiciado por el surgimiento de nuevas fuerzas políticas que prometen luz y esperanza para salir de la larga crisis económica en la que estamos inmersos.

Sin embargo, esa ilusión para algunos chiclaneros, ya empezó a menguar desde que se cerró el plazo para la presentación de candidaturas. La ausencia de formaciones como Ciudadanos o Upyd ha mermado las opciones para quienes querían un cambio más orientado al centro-derecha, más aún si tenemos en cuenta que la formación naranja habría conseguido representación en el Consistorio en la extrapolación de los datos de las elecciones autonómicas al arco municipal.

De esos datos podría deducirse que muchos chiclaneros que querían manifestar su descontento con las políticas del Partido Popular no han podido encontrar finalmente en las papeletas una alternativa que pudiera ir más acorde con su ideología. La realidad es que, en estas elecciones, han faltado opciones de centro-derecha para los chiclaneros y, quizá por ello, la alta abstención ha sorprendido a más de uno que veía en la ciudadanía un firme deseo de dar un giro de 180 grados a las políticas municipales. Es posible que muchos chiclaneros no hayan visto satisfechas sus necesidades durante estos cuatro años en los que el Partido Popular ha tenido en su poder el bastón de mando. También es probable que el proyecto presentado por los populares para esta nueva legislatura no haya terminado de convencer a ese electorado de ideología moderada que ha preferido no acudir a la cita electoral antes que emitir un voto en blanco o votar a alguna formación cuyas premisas van en sentido contrario a sus ideas. Lo cierto es que, desde que se proclamaron las candidaturas que optaban a entrar en el salón de plenos, quedó bastante claro que el nuevo arco político de Chiclana iba a tener un color predominante. Una vez adjudicados los escaños en la Corporación municipal para los próximos cuatro años, sólo queda saber si la fuerza más votada gobernará en minoría o no, pero está claro que la balanza siempre estará inclinada hacia la izquierda.

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