El desbordamiento del Iro inunda la ciudad

L.ROSSI / Chiclana.
La catástrofe se cierne sobre el pueblo de Chiclana. Más de 3.000 personas han resultado perjudicadas tras una inundación provocada por el desbordamiento del río Iro, que transita por la ciudad. Las fuertes precipitaciones caídas en la zona de Media Sidonia han hecho que las corrientes del arroyo Salado, lugar donde nace el Iro, bajen con crudeza buscando la desembocadura en el caño de Sancti Petri.El barrio de El Pilar fue una de las primeras zonas en detectar las crecidas del río, donde la marea alta ha ayudado a que se produjeran inundaciones.

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En zonas paralelas al río el agua ha superado los dos metros, arrasando todo lo que ha encontrado a su paso. El puente Chico ha quedado muy perjudicado, al igual que el Teatro García Gutiérrez, situado en la Alameda, que según un primer estudio, tiene seriamente dañados los cimientos, por lo que precisa una demolición controlada.
La Guardia Civil ha prestado servicio en todo momento a los miles de chiclaneros que han precisado ayuda. Los daños materiales son incalculables, aunque, afortunadamente, no ha habido que lamentar ninguna víctima mortal.Una situación que ya se vivió tres años antes, aunque sin llegar a tal extremo. Ante la magnitud de la catástrofe, la Marina de Guerra ha puesto a disposición de los vecinos varios helicópteros para el rescate de las casi 200 personas que se hallaban encaramadas en los tejados. También han sido varias las embarcaciones que han cruzado por las calles, como si de la mismísima Venecia se tratase.

Una vez que las aguas han ido desapareciendo, los vecinos han tenido que quitar todo el lodo al tiempo que han valorado los numerosos daños. La ciudad ha quedado incomunicada y, en los próximos días, se espera que pueda restablecerse el servicio de teléfonos, telégrafos y el suministro eléctrico.
Muchos vecinos han perdido sus casas, sus pertenencias, en los establecimientos los productos han sido arrastrados por la corriente.

Los vecinos han pasado la noche quitando barro, con ganas y entre lágrimas se han ayudado unos a otros, con la colaboración de otros pueblos cercanos que han facilitado mantas, ropas y alimentos. Chiclana vivía un espléndido tiempo de cosecha de la uva, alegría que se ha visto empañada por una catástrofe que, sin duda, será recordada por más que pasen los años.

 

Esto es una recreación de lo que podía ser la crónica del día después del suceso. Aquí le dejamos la portadilla que se ha publicado:

Portadilla Riada

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