Elecciones

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Una vez más nos encomendamos todos al saber del pueblo, en esta ocasión para decidir los gobiernos municipales y de la Comunidad Europea, cita que tendrá lugar el próximo domingo 26 de Mayo.

Un servidor ha tenido la oportunidad de vivir jornadas electorales desde todas las perspectivas posibles, como miembro de la mesa, como interventor de un partido político y, también, como representante de la administración pública y les diré que son siempre días cargados de anécdotas que se suceden en el contexto de la fiesta de la democracia.

Las primeras siempre acontecen durante las composiciones de las mesas, a las que acuden los voluntarios elegidos arbitrariamente por un sorteo y que se forman por titulares, sustitutos o, incluso, por algún transeúnte que paseaba temprano por las inmediaciones del colegio electoral, probablemente con la idea de votar a primera hora y dirigirse a sus quehaceres.

Nos toca decidir, de nuevo en apenas un mes, sobre nuestros representantes más cercanos

Una vez pasado este amargo trago, llega el tedioso momento de las votaciones, mucho punteo de censo, pequeños equívocos, visitas inesperadas… Un ejemplo es el que muestra la fotografía, que tenía lugar en los pasados comicios al Congreso y el Senado de España. Un niño acudía con su paso de Semana Santa, vara de capataz en mano, y lo situaba entre las urnas correspondientes a cada cámara, mientras sus padres ejercían su derecho al voto.
También se dan situaciones Kafkianas durante el recuento, muchas más vinculadas al cansancio, que se acumula durante 12 horas de votación, que por el enredo de interventores, apoderados y miembros de la mesa.

Sea como sea, nos toca decidir, de nuevo en apenas un mes, sobre nuestros representantes más cercanos, los que ejecutarán las políticas que mejorarán nuestras barriadas y el entorno más próximo a la ciudadanía. Toca medir a cada candidato, valorar el grado de conocimiento que tenemos de cada uno de ellos y ellas, y reflexionar sobre cuál imprimiría mejor impulso a Chiclana. Eso ya lo dejo en sus manos, aunque permítanme pedirles que voten, que participen, que muestren su preferencias y que lo hagan convencidos de que, en democracia, somos los responsables directos de que nuestras vidas se parezcan a nuestra manera de pensar.

Artículo de Félix Alonso del Real.

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