Fe y sentimientos

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FRANCISCO CALDERÓN

PÁRROCO IGLESIA MAYOR DE CHICLANA

Durante cuarenta días, después del Miércoles de Ceniza, en el cual la Iglesia se pone delante de Dios para reconocer su pequeñez y debilidad y escuchar la grandeza a la que podemos llegar con Él, empezamos un tiempo de preparación para vivir los momentos fundamentales de nuestra fe. Ejercicios espirituales, retiros y charlas cuaresmales, triduos y quinarios, ejercicios del “vía crucis”, actos penitenciales con la confesión sacramental, momentos de oración ante la Eucaristía, y como no, ayuno y limosna que no es dar lo que sobra sino compartir tus bienes (dinero, tiempo, habilidades) con los más necesitados.

Toda esta preparación dio lugar a un Domingo de Ramos esplendoroso en el que todos aclamábamos a Jesús como “Rey”, abriéndole las puertas del corazón para que Él mande en nuestra vida y nos enseñe a amar, incluso a los que nos rechazan. Y a las cinco de la tarde en La Salle, cortejo de niños, jóvenes y todos acompañando a Jesús en su entrada triunfal en

Jerusalén, y a la Estrella que nos guía a Él.

El Lunes Santo, día para empezar a adentrarse en la Pasión de Cristo, día de oración, Eucaristía y a la tarde San Telmo nos muestra una joya para la meditación. Jesús antes de ser crucificado, después de haber bebido el Cáliz, despojado y viendo la Cruz de la Salvación y María mostrando el dolor con sus lágrimas y viviendo la esperanza de la gloria.

El Martes la Palabra de Dios nos habla de la tentación, de la traición de Judas y San Telmo representa en la calle que el peor de los pronósticos se hace realidad y Jesús carga con la cruz de nuestros pecados, su madre desconsolada y todos afligidos por tanta injusticia. Su paso por la estación de penitencia en la Iglesia Mayor fue solemne y sentida y ganaron las indulgencias concedidas por el Sr. Obispo en el año de Gracia por los 200 años de la inauguración del nuevo Templo de San Juan Bautista. A Jesús de Medinaceli lo adoramos en la Eucaristía y en la exposición del Santísimo Sacramento y su imagen venerada pasó por todo el pueblo, la Banda y el Lugar con su extensa penitencia.Y la primera que interceda por nosotros es la que pasó tantos Dolores para que nosotros nos veamos libres de ellos. El Jueves Santo brillando como el Sol tuvo su centro en la Caridad. El servicio como forma de expresión del amor, significado en el lavatorio de pies igual que hizo Jesús con los apóstoles y la institución del sacerdocio que están para servir, enseñar y santificar al pueblo que dios ama. Todo es vimos de forma plástica en el magnífico Nazareno que se hace Donación gratuita para la salvación de toda la humanidad.

Tu cruz adoramos, Señor; este es el lema del Viernes Santo. Y “Vera Cruz” nos lo hizo ver en la calle abarrotada de creyentes, penitentes y espectadores del mayor Dolor que ha sufrido el mundo, la muerte del único justo. Y a la noche lo llevamos a enterrar y todo queda en Soledad, pero no hay sepulcro que retenga el amor, por lo que vigilando toda la noche vimos amanecer el octavo día, el de la Resurrección gloriosa de Cristo. La muerte ha sido vencida, manda el amor y todo lo hace nuevo el Resucitado.

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