La disyuntiva inclusiva

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Las acciones de grupos ecologistas contra obras de arte ha llevado al Museo a posicionarse

El Chiclanero o Cúchares, Joselito o Belmonte, Madrid o Barça, Sevilla o Betis, Macarena o Esperanza de Triana,… De la Banda o del Lugar. Qué aquí -incluso aquí mismito- hemos sido muy dados a banderíos, y así nos ha lucido el pelo (A mí, no, que hace tiempo que no luzco tal cosa). O en un bando o en el otro. Y en bloque. Como un credo. Incontestable. O conmigo o contra mí.

Y mientras comulgamos con ruedas de molino incoherencias varias si no quebrantanla adhesión al bando, nos persuaden de la imposibilidad infundada de ciertos matrimonios, haciéndonos ver irreflexivamente incompatibilidades donde acaso no las haya.
Olvidamos en nuestros tercos enfrentamientos que nuestra lengua contempla no sólo la disyuntiva exclusiva -a veces, comprensible; con frecuencia, empobrecedora- en que parecemos obstinadamente, irremediablemente anclados. Nuestra lengua nos ofrece también el recurso a la disyuntiva inclusiva. ¿Por que no una cosa y también la otra cuando tal opción, que ni se plantea,es posible?

Se trata de un video, que alerta sobre un presunto ataque al Museo de Chiclana

En las últimas semanas unos fantasmas -muy otros ya-recorren Europa, los museos de Europa. Incluso algunos de más allá. Y, aunque ha alcanzado el asunto -bajo las substancias de sopa, de salsa, de puré, de petróleo- a Klimt, a Warhol, a Monet u otros, el asunto comenzó con Van Gogh. La agresión a una de sus versiones de Los girasoles fue el primer altavoz, no sé si digno, para una causa sobradamente digna.

Este hecho aconteció estando abierta al público nuestra humilde exposición sobre Vincent Van Gogh. Una colección de facsímiles -de gran valor didáctico para los menos fetichistas- de las cartas a su hermano Théo que nospermite, aparte la información que los textos contienen acerca del artista y del hombre, acercarnos al Van Gogh escritor y al excelente dibujante que su pintura tiende a ocultar.

Esta iniciativa es un mensaje de amor al arte, a la cultura y a la naturaleza

Y al hilo de los acontecimientos últimos, hemos pensado en el Museo: con el mimo con que hemos tratado aquí estas humildes reproducciones… Y nos dio pena, la verdad. Los vídeos de las agresiones a las obras de los artistas antes mencionados nos llenan de tristeza. Y de preocupación. Hasta hemos pensado si algún desafortunado emulador de estas hazañas no sería capaz -con menor coartada moral, con menor conciencia ecologista y con menor conciencia sin más- de agredir, sin los cuidados que estos parecen poner en sus “ataques”, alguna obra indefensacon consecuencias irreversibles en cualquier museo, también en algún humilde museo.

A esto hemos querido responder, desde los rincones virtuales del Museo de Chiclana -pues, a tono con los tiempo, también los tiene-, con un vídeo que invita a la reflexión. O esto pretendemos. Un vídeo que hemos subido -no con la repercusión, obviamente, de los ataques originales que tomamos como punto de partida- a Facebook, Twitter, Instagram o TikTok. Lo de “o TikTok”… como disyuntiva inclusiva, claro.

La campaña está disponible en las redes sociales del Museo de Chiclana

¿El mensaje? Un amor al Arte, a la cultura en general, que para nada reñido con con el amor a la Naturaleza. Que nadie, aun sin querer -estamos convencidos de que no van por ahí en su intención los tiros-, nos haga creer lo contrario.

Que no es lo que al escribir se busca, pero puede ser lo que algún lector despistado -o malintencionado- lea y de por abierta la veda a esta concreta manera de barbarie. Me da miedo el fantasma de alguna supuesta superioridad moral que, recorriendo nuestros museos,abra de par en par las puertas a ciertos tipos violencia.
Las causas nobles no debieran quedar desautorizadas por ciertos procedimientos. Busquemos maneras.
Y no nos crucemos de brazos.
Con el Arte. ¡Y con la Naturaleza!

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