La vida varada

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Es curioso como la vida te da lecciones día a día. Así, mientras celebrábamos hace no mucho el júbilo de un gran carnaval y restábamos días de cuaresma para llegar a la Semana Santa, esperada por tantos hermanos y cofrades chiclaneros, un inesperado giro de los acontecimientos nos ha dejado varados en el tiempo.

La crisis inédita que vivimos estos días ha dejado congelada en el tiempo no solo a la Semana Santa, sino a todos los eventos que son imposibles de prorrogar en el tiempo. Ha quitado el sentido a eventos deportivos y culturales confinándonos a un espacio reducido, a un entorno aséptico.

La crisis ha dejado congelada no solo a la Semana Santa, sino a todos los eventos

Nadie esperaba algo así. Ni gobierno, ni ciudadanos, ni otras instituciones podían imaginar cómo un virus iba a modelar, esperemos que de manera circunstancial, nuestro quehacer diario.

Así, cada cual ha reaccionado un poco como ha podido. Algunos tomando consciencia desde el primer minuto, a los que felicito y doy gracias, otros bromeando mientras asumían lo que les pasaba, y algunos desdichados tomándoselo a mofa y entorpeciendo la situación.
En lo municipal, que es lo que le compete a este medio en el que tengo el gusto de escribir, tengo que decirles que podemos estar medianamente satisfechos con el comportamiento de la ciudadanía y de las instituciones. Me consta que se han tomado medidas contundentes y coordinadas desde el primer momento y que los ciudadanos, salvo lamentables excepciones, han tomado consciencia de la gravedad del problema y se afanan en cambiar sus hábitos para colaborar con la erradicación de la pandemia.

No quiero dejar de animarles a que busquen artificios que les ayuden a sobreponerse de este excepcional encierro, de alentar a las administraciones para que fortalezcan a quienes en lo económico lo van a pasar peor y , por supuesto, de pedirles que cuiden a todas las personas en especial riesgo, aquellos por los que hacemos este esfuerzo.

Finalizo dando las gracias a todo el personal que se expone día a día por todos nosotros: enfermeros, médicos, policías, bomberos, auxiliares de ayuda a domicilio, personal de limpieza, compañeros de la administración pública… y también a la clase política, quienes estoy convencido hacen todo lo que buenamente pueden para sacarnos de este embrollo.

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