Un largo camino hacia la excelencia turística a través de la accesibilidad

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LUIS ROSSI/Chiclana

Para una ciudad como Chiclana, celebrar el Día del Turismo no es algo que se deba dejar al azar. Esta jornada se celebró el pasado fin de semana y contó con la participación de numerosos ciudadanos. Este año venía marcado a nivel mundial por ser el año del turismo “para todos”, lo que se conoce como turismo accesible.

La Organización Mundial del Turismo marca unas pautas a seguir en esta materia en diversos manuales de buenas prácticas donde, basándose en la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de 2007, cree que facilitar los viajes a las personas con discapacidad es un elemento básico, transversal e integral de cualquier política de turismo responsable y sostenible. Para promover el turismo accesible para todos, además de voluntad política, que es crucial, es preciso también acumular conocimientos y forjar asociaciones sólidas entre los responsables públicos, el sector privado y las organizaciones de personas con discapacidad. Bajo este pretexto, varios años después se ha marcado en el calendario la fecha del Día Mundial del Turismo centrándose en este asunto.

La pregunta es clara trasladándola a un lugar donde el turismo es un motor principal de la economía: ¿está la ciudad preparada para un turismo accesible? En líneas generales, desde las administraciones “se está llevando a cabo un gran esfuerzo” para que, en los edificios culturales, espacios naturales, alojamiento y hostelería se ofrezcan servicios y/o actividades que sean total o parcialmente accesibles, según palabras a este medio de la delegada municipal de Turismo, Ana González.

La eliminación de barreras arquitectónicas o facilitar el acceso a propuestas culturales y de naturaleza, así como la creación de normativas en materia de transporte o urbanismo son algunos de los asuntos que se están tratando para mejorar la accesibilidad para las personas con movilidad reducida, ancianos o niños.

El problema peculiar que tiene la ciudad de Chiclana es que, al estar tan expandida con el diseminado, “cuesta mucho llegar al máximo nivel de accesibilidad”, indica González, sosteniendo que “aunque se ha hecho mucho al respecto, todavía queda mucho trabajo por hacer”. Los detalles en este sentido son importantes, desde una rampa reglada, un ascensor funcionando, un panel informativo en braille o una percha o un interruptor que puedan ser utilizados con facilidad para personas en silla de ruedas. Así lo contempla el director del Barceló Sancti Petri, Fernando Turnes, que sostiene que son pequeños detalles “que requieren de poca inversión pero que facilitan mucho la labor para los visitantes con problemas de movilidad”.

Precisamente, el establecimiento antes mencionado fue galardonado con el premio Turismo Accesible de la Diputación de Cádiz, así como el hotel Sensimar Playa de La Barrosa o la propia playa chiclanera, dándole, en este sentido, un plus de calidad y como referente de turismo accesible. 

También han sido galardonados los chiringuitos Albatros y Mojama por el Ministerio de Medio Ambiente. El proyecto que llevaron a la práctica fue la puesta en servicio de una nueva escalera accesible para personas con movilidad reducida, respetuosa con el sistema dunar. 

Pero no sólo es una cuestión social, que también, sino que la propia OMT se refiere, en estos términos, a una nueva oportunidad para ampliar el mercado. El crecimiento exponencial del sector turístico a lo largo de las últimas décadas “ofrece oportunidades ilimitadas en los ámbitos del desarrollo socioeconómico y la creación de empleo”, según traslada la organización.

Para la delegada de Turismo, con todo esto se busca la “excelencia turística”, porque es algo más “que podemos ofertar”, para todas esas personas que buscan, por necesidad, lugares más accesibles, además de la “responsabilidad social”.

En la web de turismo también se han incluido unas pautas que sirven de guía para los usuarios de estos servicios. Lo mismo que se recoge en determinados manuales o estudios que tienen su encargo desde el propio Ministerio de Trabajo, donde se habla de la evolución que ha tenido, desde sus comienzos, el concepto de accesibilidad.

La “eliminación de barreras” desde el ámbito de la dimensión arquitectónica, urbanística, del transporte y la “eliminación de las barreras de comunicación” eran inicialmente las acciones relacionadas, por excelencia, con la accesibilidad.

Es decir, la accesibilidad era un factor básico del entorno después de ser construido. Sin embargo, tras muchos años de lucha por conseguir principios equitativos basados en un modelo de vida independiente, se ha cambiado el rumbo hacia el concepto y objetivo del diseño universal, cuyo principio radica en la facilitación del uso de los productos y servicios a todos los usuarios, participando éstos en el proceso de diseño y evaluación.

En este sentido queda mucho trabajo por hacer, por ello debe ser el esfuerzo de las administraciones públicas y las entidades privadas el que se ponga en común para conseguir una mayor accesibilidad. En unas semanas habrá un congreso de la ONCE en Chiclana donde se pondrán, entre otras, estas cuestiones sobre la mesa.

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