Laz Aragón, “un político en paro”

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La exposición “Democaricaturas” ha acercado al público la obra dibujística de Santiago Laz Aragón en la que se hace patente su pasión por el arte y por los más débiles

Seguir el catecismo de lo que crees “justo” es quedarte fuera de un circuito que a duras penas reconoce a los críticos internos en política o comunicación. Teniente de alcalde con Agustín Herrero, y miembro de la minoría municipal, Santiago Laz Aragón pasó esa primera legislatura ayudando, junto a todos y cada uno de sus compañeros capitulares, a colocar los cimientos de lo que es hoy la Chiclana que conocemos, desde un despacho abierto a todo el mundo.

Distanciamiento de la política
Decir “no” a “disciplinas” es sinónimo de formar parte de una disidencia olvidada. El ejercicio del político se ha limitado a contrarrestar las ideas de la oposición, incluso cuando son ideas coherentes, y que favorecen a los ciudadanos. Queda lejos por tanto la verdadera coalición, que no tenía otra intención que la de hacer prosperar su municipio en aquella legislatura municipal (1983-1987).
Santiago Laz, “decepcionado por y de la política”, y alejado de ella (según confiesa sin ahorrar tristeza) continuará vinculado al consistorio chiclanero como secretario del entonces alcalde, Sebastián Saucedo. Es en esa época cuando Tomás Gutiérrez, director de la revista “El Trovador” y conocedor de sus extraordinarias habilidades con el lápiz, le pide su colaboración.
Una página de viñetas que titula “Libelo Informativo Menstrual” ironiza sobre la realidad política y social con críticas más o menos ácidas. El Trovador era también para Santi su personal homenaje a “La Codorniz” de Álvaro de la Iglesia, “La revista más audaz”, cuyo ingenio, espoleado siempre por la censura del franquismo, había sido su guía de aprendizaje humorístico y satírico durante los años de la Dictadura.

Dibujar para concienciar
Este chiclanero de adopción fue recreando durante finales de los 70 y principios de los 80 hitos, talantes y situaciones de un tiempo pretérito, con un guiño al momento presente, mostrando hoy una curiosa y pertinaz vigencia. El propio alcalde de Chiclana, José María Román reconoció en la inauguración de ¨Democaricatura¨ la habilidad de compatibilizar su faceta crítica con el cometido municipal.

Naturasapiens
“La casa de los Dioses y su parecido al Partenón no es casual, el símbolo del poder…” Este romántico de la Tecnocrácia habla de uno de sus dibujos más representativos cómo, “Un lugar desde donde se manda y no siempre se manda bien, desmoronándose bajo la luz de la luna”.
Santiago Laz, reconocido amigo del Poeta Rafael Alberti, escapó de ese templo en decadencia, sin antes dirigir (1995 y 1996) la Televisión local de Chiclana, experiencia que refuerza más si cabe su concepto sobre la función social y su compromiso con lo público, con un polémico “Nuestro Editorial” o “Chiclana Directo” que pilota Domingo Pina.
Responsabilidades que se contraponen al sistema, y que de nuevo le llevan a estar fuera de la res pública. Una vida que nos pone delante de un espejo con una pregunta ¿dónde estabas? Y ¿dónde estás? Un homenaje a aquellos que aparcan su pasión por “una cuestión de principios”.

Más que un Museo
El Museo de Chiclana y su director Jesús Romero no solo pueden presumir de dar espacio a la Contra cultura o a un relato alternativo de nuestra Democracia, sino de tener a un equipo comprometido: Rocio Oliva, Ana Verdugo o Claudio Castro, que convierten a Chiclana en un escaparate vivo y moderno, gracias además a la gestión delegada de Susana Rivas en el área de Cultura.

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