Los Mareantes de San Telmo y la devoción a San Pedro (I)

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Los pescadores de nuestro pueblo promovieron la devoción a San Telmo, construyeron su ermita, fundaron la Cofradía de Mareantes, con el culto al Apóstol San Pedro

Son pocos los datos hallados sobre la historia de esta antigua cofradía gremial.
Algunos documentos nos hablan, del mando que tenían los antiguos mareantes sobre la pesca en el Caño de Santi-Petri y el río Iro, por lo que surge una pregunta:
¿Quiénes eran aquellos hombres de mar capaces de bautizar con el nombre de San Pedro, el canal o caño donde desemboca el antiguo Bexilo y su torre vigía?.

Probablemente es durante la segunda mitad del siglo XVI, cuando los pescadores de nuestro pueblo promovieron la devoción a San Telmo, construyeron su ermita y fundaron la Cofradía de Mareantes, iniciando a la vez el culto al Apóstol San Pedro.

Más adelante, durante el Barroco, acrecentaron sus devociones con las imágenes de Nuestra Señora de las Angustias y el Santísimo Cristo de la Humildad y Paciencia, que junto con la del Apóstol, salían en procesión por nuestras calles el Miércoles Santo.
Sin embargo, la historia de la cofradía ha quedado en parte oculta, sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo XIX, cuando ya seguramente, no quedaban hermanos que la sostuviesen.

Los pescadores promovieron la devoción a San Telmo en el siglo XVI

Además, la pérdida de documentos y las desafortunadas intervenciones realizadas en la Iglesia de San Telmo, sobre todo durante los primeros años del siglo XX, han contribuido a ello.

Las recientes investigaciones, están aportando datos de hombres y mujeres relacionados con la Hermandad; entre estos, hay pescadores, calafateadores, carpinteros de rivera, marinos y personajes ilustres residentes en nuestra localidad.

Como se ha indicado antes, es probable que la fundación de la cofradía y la construcción de la primera ermita, fuese en la segunda mitad del siglo dieciséis como sucedió con otras, sin embargo los documentos encontrados hasta ahora son de mil setecientos y mil ochocientos.

Varios textos recogen la importancia que tuvo la devoción popular a San Pedro

En los legajos examinados, hay numerosas referencias al fervor que tenían nuestros antepasados a Nuestra Señora de las Angustias, cuyos devotos, en el siglo XVIII, organizaron dentro de la misma Cofradía un Rosario: el Rosario de Nuestra Señora de las Angustias.

Igualmente, ocurre en las clausulas de numerosos testamentos, donde se mandaban decir misas, hacer donaciones, peticiones y otros detalles que hacían referencia a La Ermita y Hospicio de San Telmo que es Santuario de Nuestra Señora de las Angustias.
Otra de las grandes devociones de los mareantes fue El Santísimo Cristo de la Humildad y Paciencia, en cuyo altar barroco de estípites y madera dorada, se había colocado el Sagrario Bajo de la Iglesia, tal como consta en el inventario efectuado en el año 1770.
También San Pedro Apóstol fue muy venerado, al que se le ofrecían durante el año varias fiestas de toros.

Éste, tenía en un magnifico retablo dorado del mismo estilo que el altar mayor, en el sitio donde hoy está la puerta nueva. La imagen que era de vestir, en el declive de la Hermandad, fue retirada del culto y en su lugar se colocó la del Sagrado Corazón de Jesús. A mediados de los años sesenta del pasado siglo, el altar junto con otros fue desmontado, y el Sagrado Corazón de Jesús pasó al Altar Mayor, colocándose en la hornacina que en su día fue expositor del Santísimo Sacramento, donde permanece en la actualidad. Anteriormente, en la citada hornacina estuvo colocada una talla de San Juan Bautista, patrón de Chiclana.

La importancia que tuvo la devoción a San Pedro, lo podemos comprobar en el Libro de Tributos de la Hermandad de San Pedro de la Iglesia Mayor, escrito por el presbítero D. José Bisso y Torres en el año 1757, donde hay dos textos, dedicados a los mareantes.
El primero titulado HUMILDAD DE SAN TELMO y el segundo, LA DEVOCION AL SEÑOR SAN PEDRO, en ellos se escribe sobre la abundante pesca que tenía el canal en el que desembocaba el río de Chiclana, que llamaron Río de San Pedro (Caño de Santi-Petri).
Además, aunque no lo dicen expresamente los textos, llamaron Torre de San Pedro; a la que entonces existía en el islote donde está el Castillo de Santi-Petri, como se pueden ver en planos antiguos de la costa y en algunas Actas Capitulares de Chiclana, relativas a la custodia y guarda de la citada torre.

También menciona hechos del Alférez Juan de Arias y los impuestos que éste ponía para pescar en los dos ríos.

En el primer título, se cuenta la historia o leyenda de la hechura de la imagen del Señor de la Humildad, realizada por Tomás Badillos en el año 1697. Hay que indicar que el Sr. Bisso lo escribió sesenta años después.

A continuación se transcribe el segundo texto, “La devoción al Sr. S. Pedro”:
Era en esta Villa tan grande la devoción al Sr. San Pedro, según las noticias que me dan los ancianos, y aparecen en algunas apuntaciones de los antiguos libros de la Cofradía de San Telmo, en tiempos del Mayordomo Juan de Arias, y dicen algunos vivientes pescadores, hay un río enfrente de la Cruz de la Pasión, en el término de esta Villa, llamado Río de San Pedro, y tiene su origen este nombre de que en ciertos tiempos se pescaba y lo que de él se cogía era para adorno y decencia del Sr. San Pedro, el que en la Cofradía de San Telmo sale el Miércoles Santo, llegó más la estimación de este río, que fue el dicho Mayordomo Juan Arias arrendaba por años a uno sin que otro pudiera deshacer el trato, y su procedido era entregado a dicho Mayordomo el que lo distribuía en vestir y cera de dicho Santo, y en su día le decía una misa cantada.

Llegó esta noticia a ser divulgada y sabida por los Regidores y Corregidores de esta Villa, y llegaron a el dicho Juan Arias y les prohibieron dicho arrendamiento, y se apropiaron para más caudal a los Duques dueños de este pueblo, y se arrendaba después del pregón día de año nuevo con las demás rentas de los Duques, esto duraría como veinte años, antes de venir el establecimiento de la matricula.

Permitió el Señor Bendito que por el comisario que vino a dicho establecimiento le quitó a los Duques dejándolo libre como antes estaba, y solo le ha quedado el nombre de Río de San Pedro.

Criaban se los niños en la devoción del Sr. San Pedro Nuestro Padre que dicen los ancianos hermanos, de la Cofradía del Sr. San Telmo, era tal la unión, y fervor, de los estudiantitos gramáticos, que unidos toda la clase, el Miércoles Santo, iban delante del Sr. San Pedro, los unos de hábitos , y los otros de capa, y formaban una procesión de los dichos con sus luces, y el principal, que regularmente era el emperador, o más sabio, llevaba un guión morado delante de dicho Santo. Dicho guión permanece en dicha procesión.

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