Napoleón Bonaparte en la historia de Chiclana

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Napoleón Bonaparte

En este mes de febrero nos acercamos a uno de los acontecimientos que más han influido en el devenir de la historia de Chiclana, la Guerra de Usurpación más conocida como la Guerra de la Independencia

A veces los planteamientos de la historia general inciden de manera categórica en la historia local situando al individuo objeto de ella en la primera línea de la acción histórica dentro de la sociedad a la que pertenece. Es entonces cuando la comunidad o sociedad local, que ya posee un pasado anterior propio, no es ajeno a los grandes procesos históricos de la historia global. Así, el personaje o los diversos personajes que intervinieron de alguna manera en el proceso de construcción de una épica, un periodo o una época actúan como motor de cambio modificándola. Uno de los personajes de la historia de Chiclana es indudablemente Napoleón Bonaparte, cuyas decisiones afectaron sobre manera a nuestra antigua villa, incluso más aún que otros que pertenecen de manera inexorable, pero tangencialmente, a nuestra historia local y que pusieron alguna vez sus pies sobre nuestro territorio; al menos así nos han contado algunos historiadores de la Antigüedad como Estrabón o Plinio cuando se refieren a Aníbal Barca o Julio César, por ser ambos generales –en similitud con el general corso de Ajaccio–, personajes de primer orden en nuestra cultura occidental.

Napoleón Bonaparte es uno de los personajes de la historia de Chiclana

El corso Napoleón no pisó nuestro territorio, pero sí alteró, modificó y transformó más que otros nuestra historia local al intervenir, de manera exasperada además de belicosa, en una de las páginas más cruentas de la historia de España, y a la postre, en la construcción de nuestro estado-nación. Como figura central de aquel periodo de guerra en Europa, su toma de decisiones influyó en un amplio espacio geográfico sobre individuos, comunidades, pueblos y naciones muy lejanas, muy equidistantes del centro de poder que entonces era París.
En este mes de febrero nos acercamos, en sus primeros días y a la luz de la Historia, a uno de los acontecimientos que más han influido –por su carga negativa– en el devenir de nuestra ciudad. Si abrimos los anales de nuestra historia local habremos de leer muchas páginas relativas al periodo napoleónico, uno de los procesos históricos más interesantes de ella y el que pone a Chiclana, durante el siglo XIX, en la historia de España de manera particular: la Guerra la de Usurpación. Acertado nombre que sería desechado para más tarde ser llamada Guerra de la Independencia.

En febrero de 1810, las tropas francesas ocuparon militarmente la villa

En esta encrucijada, en este tiempo revolución, los hijos de Chiclana entran en la historia forzados por las circunstancias de un pacto entre Napoleón y Godoy –el pacto firmado en Fontainebleau– cuya primera consecuencia fue la entrada como aliado del ejército imperial francés en suelo hispano, en octubre de 1807. Sin embargo, no será hasta los sucesos del “Dos de mayo” en Madrid, cuando tengan que alistarse para la guerra. Primero de forma voluntaria al que solo acuden dos chiclaneros, según podemos leer en nuestras actas capitulares: “¿Dónde esta el entusiasmo, amor y lealtad conque proclamasteis a vuestro Rey Fernando? ¿Quién nos diría que seríais los primeros en ofreceros voluntariamente a tomar las armas? Solo dos vecinos han sido tan generosos (…) La Junta de Gobierno os llama, y os invita para que os alistéis”. Después vendría el forzoso cuando ya sin remisión tendrían que acudir, obligados, a la declarada guerra contra Francia.

6.000 soldados del ejército francés entraron en Chiclana

El 7 de febrero de 1810, el Primer Cuerpo del Mediodía del Ejército Imperial, la llamada “Gran Armée”, ocupa Chiclana, lo que acarreó hechos como la intervención militar de la villa, las contribuciones y sobrecargas –manutención de más de 6000 hombres y caballerías del ejército imperial acantonado en ella–, la usurpación de bienes y caudales –y para otros muchos la vida. También el ejército imperial sufrío bajas de las manos de los chiclaneros insurgentes, pero nada sería comparable con los desmanes y tropelías producidas en la población civil. Dentro de este periodo tendrá lugar la Batalla de Chiclana o Batalla de la Barrosa, a la que siguió saqueos y represalias de aquella noche y las de los días siguientes.

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