Pequeños y grandes virtuosos del monopatín toman sus clases en Riderland

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skate

C.REYES/Chiclana

Con poco se puede hacer mucho y con ingenio, aún más. Riderland es un lugar de encuentro donde jóvenes, y ahora también adultos, se concentran para aprender a hacer skate.

De ello se encarga José Panés, más conocido como ‘Pitu’ que, entusiasmado por este deporte, comenzó a dar clases en el pabellón de la Barrosa en 2013, en unos terrenos que le cedieron. Posteriormente se desplazaron a una parcela de la calle Granados donde poco a poco el monitor, ingeniero electrónico, fue construyendo un verdadero parque de skate con diferentes rampas, según el nivel de los alumnos. “La intención es seguir diseñando y construyendo rampas hasta completar toda la parcela”, indica el monitor.

Allí acuden niños desde los tres años, y este es el primer curso que también se dirige a personas adultas. De hecho, Panés destaca que “también viene una pareja de 48 y 50 años” por lo que no hay edad para montar en monopatín.

El profesor se dedicó profesionalmente a hacer skate durante diez años para una marca desk2 Barcelona por lo que ha participado en campeonatos a nivel nacional. El último en el que ha participado ha sido el que tuvo lugar este verano en El Palmar, campeonato que ganó y donde acudió sin estar ya vinculado a ninguna marca sino como “skater independiente”. “Para mí esto es una forma de vida, el hecho de ir, encontrarme con amigos y compañeros, disfrutar y, si además te puedes venir con algún premio, mejor”.

Además, para motivar a sus alumnos, Panés suele llevarlos a diferentes campeonatos que tienen lugar por la provincia y al tiempo que organizan en el centro uno al año. Hay alumnos que llevan tres años con el monitor y ya son verdaderos profesionales, sólo hay que ver cómo se mueven por las rampas, realizando piruetas y sin ningún temor a caerse.

La escuela también colabora con los colegios ya que este va a ser el tercer año que se dirge a los centros, más concretamente a niños de ocho años, para impartir clases de iniciación. Él mismo se encarga de llevar   cascos, monopatines y rampas.

También, en verano, suelen convocar campus semanales por las mañanas  para desarrollar la parte creativa que tiene el monopatín. “Hacemos los gráficos de las tablas, pintamos las rampas. Solemos trabajarlo mucho”.

Además, el monitor recalca que, en este deporte, “aunque no lo parezca, hay muy buenos valores. No hay discriminación, nadie se queda en el banquillo. Todos salen, se ayudan los unos a los otrosy se respetan”.

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